¿Es España un país poco productivo?

The New York Times vincula la baja productividad de los españoles a sus hábitos de descanso y a la peculiar distribución horaria.

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La competitividad se ha convertido en la palabra clave para entender la mayoría de medidas encaminadas, con mayor o menor fortuna, a sacar a España del atolladero en que se encuentra. No obstante, a pesar de la mejora de la imagen exterior de España, no todos los analistas internacionales se toman demasiado en serio los cambios introducidos en nuestro país. Durante la pasada semana, The New York Times cargó contra las costumbres españolas por promover la pereza y cimentar nuestra baja productividad.

El argumento no constituye precisamente una novedad, pues los medios anglosajones han utilizado con especial dureza los múltiples tópicos que circulan sobre los españoles y otros pueblos mediterráneos y latinos. La siesta y la peculiar distribución horaria son los dos elementos que suscitan mayor controversia. Por un lado, los informes de especialistas sanitarios confirman que, un descanso moderado a media jornada resulta beneficioso para el organismo. Los expertos económicos en cambio aseguran este tipo de hábitos reducen notablemente la productividad de los españoles a pesar de trabajar más horas que otros europeos.

Y es que esta es una de las cuestiones más importantes. ¿Cómo es posible que se nos tache de poco competitivos si dedicamos una notable cantidad de horas al trabajo? La pregunta quizá se responda a sí misma. Precisamente, si necesitamos un mayor espacio de tiempo para ofrecer resultados similares a los de nuestros vecinos es que efectivamente no somos productivos. Aceptando este hecho, ¿cabría la posibilidad de cambiar nuestras costumbres sin degradar la calidad de vida? En apariencia sí, pues países con altos estándares de bienestar lo demuestran día tras día.

Ignacio Buqueras, máximo responsable de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, lleva mucho tiempo trabajando para conseguir un cambio radical en los hábitos españoles. Consciente de la dificultad que esto entraña, Buqueras ha trata de vender cómo el cambio horario permitiría acortar la jornada laboral y disponer de más tiempo para los asuntos familiares o personales. Eso sí, la sempiterna siesta difícilmente tendría cabida en este nuevo horario.

Vía: pymesyautonomos.com

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