Un documento que prueba la inocencia de Miguel Hernández

La Comisión Cívica por la Memoria Histórica de Alicante, presidida por Manuel Parra y Carlos Candela, ha hecho público el hallazgo de un documento encontrado en el Archivo Militar del Ejército, que serviría para aclarar muchos de los puntos negros del proceso judicial que llevó al poeta Miguel Hernández a ser condenado a muerte, y posteriormente a una pena de 30 años de cárcel. Después de pasar por Palencia, el poeta de Orihuela moriría en el Reformatorio de Adultos de Alicante el 28 de marzo de 1942, a raíz de una bronquitis que se complicó con un brote de tuberculosis. Contaba tan sólo con 31 años.

Acto de celebración del centenario del poeta, nacido en 1910.

Este nuevo documento no haría sino probar la inocencia de Hernández y mostrar así los verdaderos motivos (políticos) de su condena, un reconocimiento que la familia y herederos del poeta vienen reclamando desde hace tiempo. El documento encontrado nunca vio la luz durante su proceso condenatorio, por lo que se demostraría que el juicio podría haber estado amañado. La Comisión espera que gracias a este hallazgo el Tribunal Supremo declare nula su condena de muerte y restablezca así su memoria, hecho que sería el colofón perfecto para la celebración del centenario de su nacimiento.

Al parecer, el documento podría tratarse de una declaración exculpatoria por parte de un reconocido falangista de la época, según recoge Europa Press. Cuando Miguel Hernández fue apresado por primera vez en Madrid, un error administrativo le puso en libertad, por lo que pudo marcharse a Orihuela. Una vez en su tierra, y tras ser denunciado por un funcionario de los juzgados, se inició un proceso paralelo al de la capital. El juez que instruyó este segundo proceso nunca envió la documentación del mismo a Madrid, por lo que el documento recientemente encontrado nunca se tuvo en consideración.

Miguel Hernández nació en la localidad alicantina de Orihuela y es uno de los poetas españoles más relevantes del panorama patrio, a medio camino entre la generación del 36 (a la que generacionalmente pertenecía) y la del 27, cuya deuda no puede desligarse de obras como Elegía (1923) El rayo que no cesa (1936),  Pastor de la muerte (1937) o Nanas de la cebolla (1939).

Foto por comcinco en Flickr

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