El verdadero agujero del ladrillo

Las seis principales inmobiliarias españolas suman una deuda acumulada de 6.000 millones. Algunas de ellas han perdido más de 100 % de su cotización en bolsa con respecto a 2006.

La creación de ‘bancos malos’ para desatascar la deuda del ladrillo no será bastante para sacar todo el lastre derivado del inmobiliario. Aunque las promotoras aceptaron de buen ojo la desviación de los ‘activos tóxicos’ a cambio de deuda, el pasivo acumulado de las mayores empresas del sector en España alcanza los 22.620 millones de euros, según datos remitidos por dichas entidades a la Comisión Nacional del Mercado de Valores con motivo de la presentación de los resultados trimestrales.

La causa hay que buscarla en los 2 escasos años de mayor pujanza del sector (entre 2005 y 2007), realizadas por Metrovacesa, Colonial, Reyal Urbis, Martinsa Fadesa, Realia y Quabit. El estallido de la crisis financiera justo al término de dicho proceso de concentración alargó la situación crítica de dichas entidades, en la cual todavía se encuentran.

obra de Martinsa Fadesa en L'Hospitalet del Llobregat

Precisamente ha sido el intercambio de la deuda con la banca acreedora o el traspaso de activos a las entidades financieras, que ahora acusan precisamente el acumulado de ladrillo en sus cuentas de resultados, lo que ha provocado que dichas entidades puedan reducir la deuda hasta 10.000 millones de euros desde el inicio de la crisis, según datos comparados con el tercer trimestre de 2007.

Ninguna de las seis compañías se libra de la polémica. Metrovacesa se endeudó en 5.500 millones resultantes de la compra de la francesa Gecina, lo que inició la debacle de la deuda acumulada, que se dispararía hasta llegar a los 7.000 millones en el año 2007, una situación que obligó a la compañía a vender su control a las entidades financieras, especialmente el Santander, que posee la mayoría del accionariado de la misma.

Otros casos, como Colonial o Martinsa Fadesa siguieron sendas similares. El primero engrosó su deuda ha más de 3.000 millones de euros por la compra de FCC y Riofisa en 2006. La situación obligó a la empresa a refinanciar su deuda ante el Royal Bank of Scotland, hoy primer accionista de la compañía. Por su parte, Martinsa Fadesa, se declaró en concurso de acreedores, el mayor de la historia de nuestro país, a raíz de los créditos adquiridos por la ampliación de la compañía, mientras que Reyal Urbis nada para refinanciar una deuda de 3.000 millones de euros en medio de la sequía del crédito.

Sea como sea, la sangría de millones afecta no sólo al débito de dichas corporaciones, sino también a sus accionistas. Un dato: Metrovacesa llegó a cotizar a 101 euros por acción en 2006. Hoy sus títulos se pagan a menos de 1 euro. Hagan sus cuentas.

Foto: Yearofthedragon en Wikimedia Commons

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