El petróleo se estabiliza: ¿fin de la guerra bajista?

La reducción de la producción estadounidense, el cierre de empresas de fracking y la Guerra de Yemen empujan al petróleo a recuperar parte del terreno perdido.

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A mediados de 2014, el precio del barril de crudo comenzó su particular descenso a los infiernos tras tocar máximos anuales. Jornada tras jornadas, los inversores se encontraban con que el ‘oro negro’ proseguía su depreciación, que se agudizaría a partir de octubre. Fue en ese momento cuando comenzaron a surgir las primeras declaraciones encontradas entre los diferentes países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros países productores. Como telón de fondo se encontraba el interés de Arabia Saudí por acabar con el fracking en Estados Unidos, toda una amenaza a su hegemonía.

Fruto de este rally bajista, el mercado del petróleo vio cómo iba perdiendo muchos soportes, acumulando seis meses consecutivos de caídas en los precios del barril de Brent. Entretanto, consumidores de todo el mundo han podido beneficiarse de importantes bajadas en los precios de la gasolina, que llegaron a bordear el euro por litro en países como España. Precisamente, los regiones con escasa o nula producción petrolera la escalada hacia abajo de los precios ha tenido un efecto muy beneficioso para estimular el consumo. En cualquier caso, resulta ya innegable que el crudo ha estabilizado su valor en 2015.

Respecto a máximos de 2014 (máximos de un año, vaya), el barril de Brent llegó a acumular una caída de casi el 60% a mediados del pasado mes de enero. Desde entonces, el mercado se ha recuperado parcialmente y, con datos de la última sesión, ha reducido las pérdidas al 50% en tres meses. En cualquier caso, resulta evidente que la recuperación de los precios está siendo mucho más lenta e irregular de lo que fue su caída, algo que invita a muchos analistas a pensar que estamos simplemente ante un breve descanso antes de ahondar en las caídas.

No es esa la impresión de los últimos informes publicados por agencias como Crédito y Caución, Bloomberg o los expertos consultados por los principales fondos de inversión. A juicio de todos estos agentes, el petróleo ya ha tocado suelo y no es sensato esperar nuevas bajadas de relevancia. Eso sí, todos coinciden en que la escalada será muy progresiva y con bastantes altibajos. Aunque nadie quiere pillarse los dedos ante una eventual maniobra de Arabia Saudí para volver a hundir los precios, Crédito y Caución espera que el barril de Brent alcance los 75 dólares durante 2016.

Al cierre de esta edición, el barril de Brent cotizaba a 65,56 dólares (60,21 euros) mientras que el de crudo lo hacía a 57,76 dólares (53,05 euros). En el primer caso, se trataba de una subida intradía del 1,34% que alejaba un poco más los mínimos de enero (47,24 dólares o 43,39 euros), si bien se mantenía notablemente lejos de los máximos de junio de 2014 (115,17 dólares o 105,77 euros). Seguimos pudiendo hablar, pues, de petróleo barato.

¿Qué factores convergen en la recuperación del mercado? Por un lado, Estados Unidos ha reducido su producción y como él otros muchos países especialmente afectados por la caída de los precios. Cabe destacar que distintas empresas relacionadas con el fracking ya han echado el cierre o han entrado en fase concursal, siendo las principales víctimas de esta indisimulada guerra. Por otro lado, los últimos datos de producción manufacturera norteamericanos no han sido especialmente boyantes, lo que supone una reducción de la demanda de materias primas como el petróleo.

Esta ligera caída de la demanda podría haber agravado la situación del mercado petrolero pero al coincidir con una reducción de la producción solo ha servido para castigar más si cabe a las empresas de fracking. En el tablero internacional, los conflictos en Próximo Oriente, en especial la Guerra de Yemen, también han tenido una incidencia fundamental en el rebote del crudo, siendo Arabia Saudí uno de los países más implicados en la coalición árabe que ha intervenido en el país de la Península Arábiga.

En definitiva, los consumidores todavía podrán disfrutar de bastantes meses con precios bajos en los combustibles pero ya comienza a divisarse la recuperación del sector. Esto ha sentado como un balón de oxígeno en países como Rusia, en el que la intensidad de su recesión podría mitigarse con un petróleo algo más caro. También Noruega está de enhorabuena, con su empresa estatal, Statoil, rebotando más de un 8% acumulado en las últimas semanas. Como siempre, la alegría va por barrios.

Vía: elEconomista

Foto: generatorpowerproducts

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