El Negro Futuro De Europa

Según todos los datos estádisticos entregados hasta ahora, el futuro de la zona euro no es nada promisorío. No obstante, la verdad es que hay varios e importantes elementos que generan esperanza sobre el futuro económico de la Unión.

Entendiendo el concepto en su definición técnica y exacta, se puede declarar que la eurozona se encuentra en un clara recesión, al tener un retroceso del producto interno bruto (PIB) en los últimos tres trimestres del 2.008. Según el glosario económico, para que un país se le declare en recesión, el mismo debe tener dos meses de caída en su PIB.

Es claro que la crisis financiera y la explosión de la burbuja inmobiliaria den varios países han sido los causantes de la actual situación. Tal y como lo mencionó la Comisión Europea, una caída del 0,1% del PIB se presentó en el tercer trimestre de este año, una del 0,2% se dio en el segundo trimestre del año, y para el cuarto será de nuevo del 0,1%.

La situación es nueva para la economía europea, dado que desde que la moneda común entró a regir los mercados del continente, nunca se había presentado una situación similar. Era evidente que el crecimiento europeo no era el deseado, dado que sus tasas eran muy bajas comparadas con las del resto del mundo. Sin embargo, nunca se había visto una situación que mostrara tantas cifras negativas. «El horizonte económico se ha oscurecido en forma significativa, ya que la economía de la Unión Europea (UE) se ve afectada por la crisis financiera, que se ha profundizado durante el otoño y está golpeando la confianza de los empresarios y los consumidores», dijo el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, según publica el diario La Nación de Argentina.


Frente a esto, es de decir que la situación a futuro no parece muy promisoria para el Viejo Continente, dado que se calcula que la eurozona tenga un crecimiento casi nulo el año entrante, mientras que para el 2.010 se presente una leve mejoría. La noticia contrasta con las muy acertadas e inmensas ayudas que los gobiernos de los diferentes países han atacado la crisis que actualmente viven las economías mundiales.

De los países más afectados a nivel mundial por el descalabro financiero norteamericano fue Islandia. Según relata el mismo diario El País de España, la situación e Islandia antes de la crisis no podría ser más espectacular: cero desempleo, total igualdad de oportunidades laborales, un PIB per capita de 40.000 dólares (el sexto del mundo). Todo esto lo convertía en el mejor lugar del mundo para vivir.

En ese sentido, es de decir que Islandia es la mejor representación del sistema financiero internacional, puesta tal y como lo dice Paul Krugman en una de sus columnas del New York Times “tenemos un sistema financiero globalizado en el cual una crisis que empieza con una burbuja en los condominios de Florida y las megamansiones de California, ha causado una catástrofe monetaria en Islandia».

Como consecuencia de esto, la situación del país nórdico es muy distinta hoy en día. La devaluación de su moneda es de más del 50%, varios de sus bancos más grandes y rentables fueron nacionalizados y, en un fenómeno muy parecido al corralito argentino, se ha restringido el acceso a los ahorros de las personas, con tal de evitar una fuga masiva de capitales. Sí a esto se le suma la intención de muchos de sus ciudadanos de emigrar del país, y el aumento considerable de la deuda de los mismo, la situación para ese país parece verdaderamente grave.

El otro país más afectado como consecuencia de la situación actual es España, quien muestra unos datos muy desalentadores a futuro. El país ibérico basaba su crecimiento económico en las ayudas que los fondos comunitarios de la Unión Europea les prestaba. Por este medio, la nación española recibió una suma cercana a los US$120.000 millones, los que se usaron para crear una infraestructura adecuada para un país desarrollado, pero también para la construcción inmobiliaria, la que estuvo sobredimensionada por la inmensa cantidad de ingresos, generando una burbuja inmobiliaria que estalló con la crisis actual.

Como resultado de esto, la Comisión Europea declaró que la crisis financiera «está agravando la corrección de los mercados inmobiliarios en varias economías» del bloque, entre ellas las de España, quien sufrirá una recesión durante el 2008 y 2009, y con desempleo que subirá con fuerza hasta alcanzar el 13,8% el año próximo. Uno de los elementos más dinámicos de la economía ibérica, la ocupación en la agricultura de muchos inmigrantes, también se verá fuertemente reducido.

No obstante lo anterior, si es muy cierto el refrán que dice que los economistas se la pasan la mitad de su tiempo haciendo pronostico y la otra mitad explicando por qué esos pronósticos no fueron acertados. Frente a esto, un plan de rescate que aprobó la Unión Europea para España podría hacer que las cosas a futuro fueran mejores. La creación de un Fondo de €50.000 millones para salvar a las instituciones financieras es el mecanismo adecuado para recuperar la confianza del mercado y evitar la debida distorsión de la competencia, tal y como lo dijo Neelie Kroes, la comisaria de competencia de la UE.

El plan, que se encontraba en estudio de la Comisión desde el 10 de octubre pasado, tiene la intención de “comprar activos sanos de aquellas entidades bancarias que pudieran verse afectadas por la falta de liquidez en los mercados” según comentó lanación.com. El mismo periódico comenta que “el Ejecutivo comunitario valoró el carácter temporal de las ayudas estatales contempladas en el plan español, su alcance limitado, el acceso no discriminatorio a éste y la inclusión de medidas de salvaguardia para evitar atentar contra las normas de competencia europeas”.

Sumado a esto, es de resaltar que Hungría, un país que también se ha visto fuertemente afectado por la crisis, recibirá una ayuda de 6.500 millones de euros de parte de la Unión, en una decisión que fue debatida y aprobada por el Consejo de Ministros de Finanzas. Lo anterior se suma a las ayudas prestadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que son de 12.500 y 1.000 millones de dólares, respectivamente.

En ese sentido, es importante tener calma frente al futuro económico de la Unión Europea, puesto que aunque es verdad que la situación actual es muy preocupante, las medidas que se deberían tomar para enfrentarla se han tomado, y faltara darles el tiempo de espera necesario para que las mismas surtan efecto.

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