El horror cotidiano de Dennis Lehane

En 1994, un debutante Dennis Lehane (Boston, 1965) ganaba el Shamus Award for the Best First Novel por su primera novela: Un trago antes de la guerra. En ella introducía a una pareja de detectives llamada Patrick Kenzie y Angela Gennaro. En su primer caso literario, los agentes Kenzie y Gennaro deambulan por las conflictivas calles de Boston en busca de unos documentos robados. La historia, como no podía ser de otra forma, ya cuenta con algunos de los elementos más característicos de la madurez artística del escritor. De este modo, lo que en principio es una investigación sobre unos papeles expirados, acaba convirtiéndose en una espiral de violencia y abusos sexuales.

Uno de los autores más esperados / Foto: Getty Images

Ahora, con una carrera consolidada y muchos éxitos tras de si, Dennis Lehane vuelve a retomar a este par de detectives en su último libro. Hablamos de Abrázame oscuridad (Darkness, take my hand es su título en inglés), en las librerías españolas desde el pasado mes de septiembre. En este caso, el autor echa mano de la literatura serial killer intentando renovar el género. La tensión se dispara cuando aparece el cuerpo sin vida de una mujer, crucificado.  Kenzie y Gennaro empiezan a elucubrar que dicho asesinato puede tener algo que ver con el hijo de un psiquiatra, al que protegen de la mafia irlandesa. La investigación les llevará, de nuevo, hacia una espiral de sangre.

Podemos decir sin miedo a equivocarnos que Dennis Lehane es uno de los escritores contemporáneos cuyos libros se esperan con más ganas. De hecho, sus referentes y el núcleo temático de sus historias, con recursos y motivos parejos, le imprimen un carácter especial que ha seducido a muchos lectores. Y parece ser que el más fascinado de todos ha sido el propio Hollywood. Cada novela de Lehane es carne de cañón para una industria falta de ideas, y él parece sentirse de lo más cómodo viendo cómo sus personajes se materializan en la gran pantalla. De hecho, ha escrito varios guiones para la exitosa serie The Wire, cuya línea parece entroncar con la del propio escritor.

Y es que, para Dennis Lehane, de ascendencia irlandesa y criado en uno de los barrios más conflictivos de Massachussets, el mundo es un terreno hostil. Sus personajes se ven arrastrados por un entorno propio de la serie negra, pero radicalizado por lo violento. En el caso de Lehane, ya no hablamos de aquel pesimismo nacido de la posguerra… sino de una misantropía directa. En este sentido cabe remarcar lo reiterado del dolor infantil en sus libros. La pérdida desgarradora de la inocencia es un tema recurrente en su sombría cosmología, donde la aversión al ser humano y a las instituciones represoras (que él mismo ha creado), no dejan vislumbrar una solución fácil.

Dolor y violencia. Fotograma de la película Mystic River (Clint Eastwood, 2003)

Este campo de batalla simulado le ha valido los elogios simbólicos de directores de la talla de Clint Eastwood, el primero en adaptar una de sus novelas, la aclamada Mystic River. Ben Affleck y Martin Scorsese hicieron lo propio con Desapareció una noche (Gone baby gone es el título del film) y Shutter Island, respectivamente. De hecho, con Scorsese comparte esa mística de la violencia que bebe directamente de la fractura con los mitos fundacionales de los Estados Unidos. Para Lehane, Norteamérica nació de la agresión y sigue alimentándose de ella.

Los libros de Dennis Lehane son un descorazonador cóctel de locura, abusos sexuales, catolicismo, pecado y expiación. Una particular y reconocible cosmología que trata como nadie el horror de lo cotidiano.

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