El fantasma de la deuda

La amenaza de contagio sobre el rescate de Portugal agita la prima de riesgo de la deuda española

La amenaza de contagio del rescate de Portugal agita la prima de riesgo de la deuda española, que alcanza cotas máximas superiores a los 200 puntos básicos. La situación diezma el crecimiento de la economía nacional y se lleva por delante la cotización del IBEX.

Una vez más, la amenaza latente puede más que los hechos consumados en la evolución de los mercados. En este sentido, nada ha cambiado desde que el pasado día 6 de abril Portugal fuera intervenida por el Banco Central Europeo. Sin embago, la prima de riesgo española pasaba de cotizar por debajo de los 180 puntos  básicos a alcanzar cotas máximas de más de 200 puntos de diferencia. ¿La razón? De nuevo el miedo de contagio, un miedo alimentado tanto por las autoridades monetarias de la Unión Europea como, sobre todo, por las constantes informaciones de las agencias de calificación (la Semana Santa arrancaba con el anuncio de S&P sobre la solvencia de la economía estadounidense).

Sin embargo, el principal envite hacia el mercado de deuda español, y de rebote a la bolsa, siguen siendo los rumores sobre la capacidad de los mercados periféricos para regenerarse. En los últimos días no han sido pocos los que situaban a  Grecia ante la encrucijada de volver a refinanciar su deuda, o como mínimo cuestionarse la posibilidad de reconsiderar las condiciones de la misma, un hecho que vuelto hecho explotar el polvorín de las especulaciones sobre las capacidades de reajuste de países como España o Portugal.

A todo este cúmulo de despropósitos intangibles se ha sumado el don de la inoportunidad de ciertos mensajes lanzados a ambos lados del Atlántico por parte de autoridades y exautoridades del gobierno. El primero de ellos, el llevado a cabo por el expresidentes del Gobierno José María Aznar, quien afirmaba que ‘España tiene problemas para pagar la deuda’, un anuncio reiterado en los últimos días por representantes de la oposición. Por su parte, el desmarque del gobierno Chino por parte del anuncio la semana pasada de su voluntad de invertir hasta 9.000 millones de euros apaciguaba el optimismo financiero impulsado por el Presidente del Gobierno, quien había insistido en los inminentes frutos de las buenas relaciones entre ambos países.

Mientras tanto, el fantasma especulativo sigue amenazando las economías periféricas, que cada vez tienen más dificultades a la hora de colocar deuda pública. El IBEX estrenaba la Semana Santa con una misión difícil de asumir: no perder los 10.500 puntos. La crisis de la deuda soberana se llevaba consigo la tendencia alcista de las últimas semanas, y hacía perder cuotas acumuladas superiores al 1%, y esto puede ser todavía el principio.

Foto: Ωριγένης ,   Wikimedia commons

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