El capitalismo y sus alternativas

con todos sus defectos, el sistema capitalista no tiene visos de un pronto final toda vez que no existen alternativas que en la practica puedan oponersele. Tenemos pues un largo horizonte en cuanto a la continuidad de este modo de producción.

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Marmol

Hasta los críticos más radicales del capitalismo, aquellos que proclaman que ojala el mandato de Obama, libere a los EE.UU. del mandato implacable de la mano invisible y de la ideología librecambista, no dejan de darse cuenta de que pase lo que pase al día siguiente, el dinosaurio seguirá ahí.

En primer lugar debemos recordar que el liberalismo jamás pasó de un programa de buenos deseos y por ende ninguna sociedad y ninguna economía es tan liberal y por ende tan capitalista como los liberales quisieran que fuese. El caso de los subsidios tan alegremente repartidos por los EE.UU. y la UE a su sector agrícola es ilustrativo sobre el tema. Lo que existe en la realidad es una compleja e intrincada red de relaciones de poder e intereses que sustentan la vida económica en la práctica pero ello es aún muy lejano del librecambio en situación realmente competitiva.
Una sociedad basada estrictamente en los valores de libre mercado no permitiría una situación en que el mal manejo de unos pocos conllevara el sacrificio del patrimonio de muchos, por ende un programa de salvataje  bancario no sería viable. Habría que ver en la práctica si aquella sociedad podría sobrevivir a la aplicación de sus dogmas más radicales en el corto plazo y si ello seria viable. Pero nunca se ha dado y lo más cercano a sido la Inglaterra victoriana.


El problema real que sustenta la continuidad del capitalismo es, la miseria de sus alternativas. Definitivamente el modelo cubano de sobrevivencia al mínimo no es una opción al menos que se quiera vivir como ilotas bien educados y con escasos derechos relativos a las libertades civiles. El bolivarianismo de Hugo Chávez, sustentado en el caudal petrolero de Venezuela y el sube y baja de los precios internacionales tampoco pasa mas allá de una opción regional y de carácter efímero, mientras que por otro lado a muy pocos occidentales les podría agradar el gobierno de un régimen islámico como el iraní o menor aun la dictadura de un grupo como el de los talibanes.

El valor de un modelo de desarrollo se sostiene en su capacidad de brindar bienestar y desarrollo más allá de lo mínimo elemental a los individuos, en ese sentido, siguiendo los razonamientos de Alvin Toffler,  el logro del  capitalismo ha sido el de ser  capaz de producir bienestar y desarrollo en una forma que supera largamente a sus predecesores y a cualquier alternativa de las hasta ahora existentes.
Imágenes: Sergis

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