El Banco Central Europeo cierra el grifo

Se acabó el dinero fácil. El Banco Central Europeo anuncia que cesa en la compra de deuda pública, con lo que las primas de riesgo, mejoradas considerablemente a raíz de la inyección de liquidez, podrían volver  a estar en el punto de mira de los mercados. La entidad monetaria pone fin a 27 semanas de compra ininterrumpida de deuda soberana en los mercados secundarios para ayudar a las economías periféricas, entre ellas España e Italia, una operación que inició a comienzos del verano del año pasado, y por el que la entidad monetaria acumula 219.000 millones de euros.
La situación ha mejorado considerablemente en los mercados de bonos, la prima de riesgo se ha apaciguado, así como los intereses de la deuda. Sin embargo, a la entidad presidida por Mario Draghi todavía le queda un largo camino por recorrer, y es que la recesión está haciendo estragos a la mayoría de los países de la zona euro, llevándose consigo los tenues esfuerzos de reajustes realizados por la banca. Con un mercado cerrado a cal y canto, el crédito sigue sin llegar a la economía real, y poco queda ya que ajustar en las tesorerías nacionales para hacer frente a la deuda, y a los intereses.

Sede del Banco Central Europeo

Dos meses después de la histórica operación de liquidez llevada a cabo por el Banco Central Europeo las aguas de la deuda se han calmado, pero las del crecimiento bajan turbulentas. Y es que a la recesión de la economía real hay que sumar la deuda privada de la banca y los planes de reestructuración bancaria, amén de los azotes en los rankings de las agencias de calificación. Moody’s rebajó dos escalones la nota de la deuda española, mientras que Ficht y S&P se cebaba literalmente con algunos de los mayores bancos del país.

El balance en estos tres meses es positivo: por una parte existe menos miedos a un colapso crediticio, y es que las entidades obtuvieron liquidez suficiente para afrontar el vencimiento de la deuda. Además, dio lugar a una reapertura de los mercados, con lo que aumentan las posibilidades de refinanciación. Todo ello se tradujo en el aplacamiento de las tensiones relacionadas con la deuda soberana, un hecho que se ha notado especialmente en nuestro país, donde en las últimas semanas se ha conseguido refinanciar deuda a intereses más que aceptables. Sin embargo, el mercado interbancario continúa cerrado, y el crédito a particulares y empresas continua sin llegar, con lo que la bajada de los tipos de interés no es suficiente para inyectar dinero y confianza. Y entre tanto, la espera del eterno ajuste de la banca, y el pago de la deuda griega. Y vuelta a empezar.

Foto: DaveOinSF, en Wikimedia Commons

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