Disfruta de la conducción pese al invierno y el frío

La seguridad de tus viajes en invierno no sólo depende de las circunstancias y habilidades, sino también de los neumáticos adecuados.

Este fin de semana Japón recibe a la Formula 1 en su circuito de Suzuka, una competición en la que, al igual que en las motos, vemos la importancia que tienen los neumáticos sobre el asfalto. Cada fin de semana, ya sea sobre 2 ruedas o sobre 4, ambas modalidades del mundo del automovilismo nos demuestran los efectos que la fricción sobre el asfalto provoca en las ruedas y cómo les afecta el estado del pavimento según las condiciones climatológicas. De hecho, una de las decisiones clave durante las carreras es elegir las gomas adecuadas y cuando deben renovarse.

Por eso, son muchas las marcas de neumáticos que, como Michelin, se dedican a analizar, corregir y mejorar la composición de esos neumáticos para garantizar la seguridad y la fiabilidad de las ruedas durante las competiciones. Pero lo que muchas veces desconocemos es que los avances conseguidos en el mundo de la competición luego son trasladados a los vehículos que conducimos en nuestro día a día. De hecho, The Road Usage Lab by Michelin lleva más de 125 recopilando datos sobre la conducción a través del seguimiento anual de conductores europeos mientras conducen en centenares de situaciones diferentes.

Y no sólo ignoramos este dato, sino también pasamos por alto que al igual que en las competiciones deportivas, nuestros neumáticos también sufren el asfalto, por lo que hay que renovarlos en el momento adecuado, y tener en cuentas las condiciones en las que se van a usar, para garantizar una conducción estable y segura. No es los mismo circular en verano, cuando el asfalto alcanza temperaturas muy elevadas, que circular en invierno, momento en el que los grados del asfalto bajan y sus condiciones son variables, pues puede estar seco, mojado, helado, nevado…

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Precisamente, en torno a estas condiciones difíciles han ido surgiendo una serie de mitos, como por ejemplo el excesivo riesgo que hay al conducir con nieve. La mayoría cree que gran parte de los accidentes se producen con la carretera nevada, sin embargo sólo el 5% tienen lugar en estas condiciones, ni siquiera en el 57% de las veces el asfalto está mojado. En cambio, sí hay datos que muestran como la mayor parte de daños no están provocados por factores ajenos, sino que los vehículos no están adecuadamente equipados con neumáticos de invierno.

Pero tampoco podemos caer en el mito de que estos neumáticos son únicamente para la nieve, ya que son apropiados en una amplia variedad de circunstancias, desde temperaturas bajo 0 hasta lluvias o heladas, en las que las gomas de verano no funcionan bien porque se endurecen. Esto nos puede ahorrar metros en las frenadas, pues si a 80 Km. /h frenas de golpe sobre mojado con neumáticos de invierno, necesitas 4 metro menos que con los de verano; mientras que sobre nieve y 50 Km. /h reducimos la distancia de frenado a la mitad, y si hay hielo, parar de golpe a 30 Km./h cuesta 20 metros menos.

Otra de las falsas creencias es que evitar por todos los medios las carreteras de montaña en invierno, algo difícil cuando uno de los deportes invernales por excelencia es el esquí. Pero pese al alarmismo, sólo el 32 % de los accidente suceden en este tipo de carreteras, lo que supone menos de un tercio. Es cierto que este tipo de carreteras y las duras condiciones climáticas de esta época suponen ciertos peligros, pero si a una cuidada conducción le sumamos unos neumáticos adecuados no tenemos por qué perdernos ni nuestro deporte favorito ni las maravillosas estampas montañosas nevadas. Podemos conseguir mejorar la seguridad de nuestros viajes porque las gomas de invierno están especialmente diseñadas para resistir las frías temperaturas, incluso bajo cero.

Todo esto es algo muy importante a tener en cuenta tanto si son viajes largos como si son escapadas de fin de semana, porque a lo largo de las carreteras de montaña encontraremos fuertes cambios de desnivel. Por lo que si no adaptamos nuestro vehículo, las ruedas patinarán ya con pendientes de 4% de inclinación. Si en cambio, colocamos neumáticos adecuados podremos subir hasta las cuestas tres veces más inclinadas.

No obstante, ese mayor control de estabilidad no es sinónimo de conducción lenta, así que si eres de los que les gusta acelerar y conducir de forma deportiva, dentro de los límites, por supuesto, los neumáticos de invierno no te lo impedirán. Más bien sucede al contrario, porque su composición garantiza más tracción y adherencia transversal, a la vez que gestiona mejor las circunstancias fruto del frío. De esta forma, puedes conseguir la velocidad que quieras o suelas alcanzar pero con tres veces más de eficacia.

Por todo esto, si te gusta conducir en todas las épocas del año y sin importar las condiciones, no lo dudes y adapta tu vehículo a cada circunstancia. No sólo conseguirás mantener tus aficiones y tu estilo de conducción sino que además ganarás seguridad y eficiencia. ¿Ya sabes cuál va a ser tu próximo destino este invierno?

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