Destapando el síndrome de piernas inquietas

El síndrome de piernas inquietas (SPI) o Enfermedad de Willis Ekbom (EWE), es un trastorno neurológico que provoca una necesidad imperiosa de mover las piernas en periodos de inactividad o descanso.

federacion española de enfermedades neurologicas

Los síntomas del Síndrome de Piernas Inquietas más comunes son unas molestas y desagradables sensaciones en las extremidades, generalmente en las piernas, que provocan en los afectados un impulso incontrolable de moverlas, levantarse o caminar para aliviar la sensación.

Este síndrome se manifiesta principalmente en periodos de reposo o inactividad, sobre todo al sentarse, y las molestias suelen ser mayores al final de la tarde o durante la noche, lo que ocasiona desvelos en los pacientes.

Los síntomas frecuentes son una sensación de hormigueo constante, pinchazos, calambres o dolor por las zonas afectadas, unido al nerviosismo y desasosiego que dejan al paciente al percatarse de los mismos. Los efectos se reducen al caminar, con masajes o con el movimiento de las extremidades, volviendo a aparecer cuando el individuo vuelve a estar en reposo.

Hasta el momento, se han diagnosticado dos tipos de SPI. Por un lado el SPI primario o idiopático, cuya causa genética es desconocida, suele aparecer en los pacientes antes de los 35 años, siendo más lenta la progresión de la misma una vez se presenta. Por otro lado, el SPI secundario deriva de otras enfermedades o situaciones como el embarazo, una falta de hierro, uremia, polineuropatías, mielopatías, fibromialgia y artritis reumatoide.

Actualmente los médicos de atención primaria y la propia población no tienen conocimiento sobre la enfermedad y atribuyen sus problemas de sueño o “dolor de piernas” a las varices, los nervios o el estrés. El diagnóstico del síndrome de piernas inquietas no se realiza hasta muchos años después de que comiencen los síntomas por primera vez, lo que provoca un deterioro en la calidad de vida de los pacientes, aumentando su cansancio, su estrés y su mal humor.

Además, los individuos afectados suelen tener dificultades para desarrollar actividades de ocio, lo que conlleva a que su entorno no entienda la situación por la que están pasando. Los problemas disminuyen cuando el paciente recibe un diagnóstico adecuado y tratamiento.

Según los estudios, la prevalencia del síndrome es muy variable según los estudios y factores que se tienen en cuenta. De esta manera, el SPI afecta a entre un 1,9 y un 24% de la población. En España, los datos disponibles todavía son bastante escasos, pero los estudios más recientes revelan una prevalencia del 5,5%. Sin embargo, al ser una enfermedad a la que no se le ha dado importancia hasta el momento, el 50% de los pacientes que acuden al médico de atención primaria reciben otro diagnóstico.

Aquí os dejamos su página de Facebook, en la que podréis encontrar mucha más información sobre esta enfermedad.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...