De DMG Al TLC Para Ayudar A GM.

Desde que el presidente Álvaro Uribe cerró la empresa comercializadora DMG, el pueblo colombiano lo ha atacado con una vehemencia tal, que su tan anunciada y casi que segura reelección está en una situación muy crítica. Y es que la verdad, es que en últimas lo que el cierre arbitrario de DMG demostró, es que este no es un gobierno en pro del pueblo, sino de los intereses más poderosos del país y del exterior.

Durante noviembre de 2.008 en Colombia pasó algo absolutamente impensable para cualquier analista político que siga la coyuntura del país. Durante todo ese mes, en el país ni se mencionó las encuestas que muestran la inmensa popularidad del presidente de la República. En un país con unos medios de comunicación tan absolutamente oficialistas, era evidente que la no muestra o realización de encuestas se debía a que por primera vez en mucho tiempo, se tenía el miedo de que los resultados no fueran tan favorables.

Desde que el presidente Álvaro Uribe cerró la empresa comercializadora DMG, el pueblo colombiano lo ha atacado con una vehemencia tal, que su tan anunciada y casi que segura reelección está en una situación muy crítica. Y es que la verdad, es que en últimas lo que el cierre arbitrario de DMG demostró, es que este no es un gobierno en pro del pueblo, sino de los intereses más poderosos del país y del exterior.

En un post pasado comentaba que el ataque contra DMG no tenía sentido desde el punto de vista económico, dado la emergencia que se venía presentando en el país con las verdaderas pirámides. Por otro lado, desde el punto de vista social la situación era más inexplicable, dado que la empresa había respondido a todo el mundo que en ella había creído, y que el gobierno no tenía pruebas para acusarla de lo que se le acusaba.

Frente a lo anterior, queda la pregunta en el aire de por qué el gobierno colombiano hizo lo que hizo en contra de esa empresa, que tanto bien le había hecho a tantos ciudadanos y que está arriesgando de manera muy profunda y amenazante su propia reelección. En un caso en el que las respuestas más lógicas no encuentran cabida, la verdad debe buscarse en lados más oscuros de la vida política del país.

La primera de las opciones y la más aceptada a nivel nacional, era que los bancos estaban detrás de toda esta operación. El sistema financiero colombiano veía como día a día los nacionales sacaban todo el dinero de sus cuentas, e iban y lo depositaban en diferentes pirámides y en DMG. Más aún, en el país un fenómeno como de despertar de las masas se estaba empezando a presentar, dado que por primera vez los ciudadanos empezaron a darse cuenta de que los abusivos costos que habían que asumir por tener una cuenta en el banco o una tarjeta de crédito eran casi un robo.

Es decir, toda persona que sacaba su dinero de cualquier banco del país y lo invertía en DMG, terminaba odiando al sistema financiero y amando a la nueva empresa. Por lo anterior, es que hay importantes sospechas que indican que fueron algunos de los grandes grupos financieros del país quienes obligaron al presidente a actuar de esa manera. Lo anterior recobra más sentido, si recordamos que las acusaciones que contra DMG se hacían de que eran pirámide o empresa de lavado de activos, sencillamente no se habían comprobado para nada. Por eso es que el gobierno tuvo que implantar el estado de emergencia económica y actuar bajo unos decretos emitidos por él mismo, porque pruebas contra la empresa no había.

Por otro lado, una teoría más controversial y mucho menos aceptada es la que hace referencia a que el actual mandatario de Colombia, es algo muy cercano a los títeres políticos que los Estados Unidos ayudan a establecer en los países latinoamericanos. Bajo ese esquema, Uribe no tiene nada que criticarle al general Noriega en Panamá, o a Trujillo en Nicaragua, quienes eran presidentes casi impuestos en esos países para obedecer lo que el gobierno de los Estados Unidos les mandara a hacer.

En Colombia esa teoría se empezó a escuchar desde que se publicó la lista del Departamento de Estado en la que el nombre del actual presidente se asociaba a Pablo Escobar Gaviria. La idea central de la teoría radica en que el gobierno estadounidense domina con mucha fuerza al presidente actual, dado su pasado, y que por lo tanto él debe hacer lo que el imperio le diga. Las pruebas de esa teoría radica en que en Colombia se hace más lo que le sirva a el país del norte que lo que le sirva al país: intensificar la guerra contra las drogas, cuyo principal proveedor es ese país; aumentar las totalmente ineptas fumigaciones que los Estados Unidos están contratados para hacer; firmar un TLC que recibe críticas de cualquier sector de la economía nacional, y que al parecer favorece más a ese país.

En el caso específico de DMG, lo que podemos decir es que al parecer estaba presentándose un fenómeno en el que los narcotraficantes colombianos, quienes mueven cantidades ingentes de dinero, no lo estaban sacando más del país, sino que por el contrario lo lavaban por esa empresa. Y es bien sabido que el gobierno gringo no ha tenido ningún problema a través de la historia para recibir dinero de narcotraficantes, el que adora y busca como sea.

Como prueba de lo anterior, vale decir que los narcotraficantes de este país nunca son juzgados en Colombia, sino que son extraditados al país del norte; pero no para que sean condenados, sino que en ese país terminan pagando mucho dinero al gobierno, quienes los ponen luego a cumplir penas irrisorias. Los hermanos Orejuela pagaron casi US$600 millones a los Estados Unidos, en un acuerdo con la jusicia de ese país. Como conclusión, otro de los elementos que seguramente hicieron que el gobierno actuara contra la empresa, era el interés del gobierno gringo de evitar que más dinero del narcotráfico se quedara en el país.

Por último, es triste ver como el Estado colombiano se preocupa más por los intereses extranjeros que por los de sus propios nacionales. Al mismo tiempo que el gobierno cerraba la empresa comercializadora, en Estados Unidos se presentaba los anuncios de que General Motors se iba a quebrar, y que el gobierno federal no sabía qué hacer para evitarlo. Importantes periódicos del país del norte dijeron que lo que se debía hacer entonces, era por fin firmar el Tratado De Libre Comercio con Colombia, para que el país andino se inundara de estos automóviles, y de esta forma salvar a la empresa.

Lo triste es que al gobierno colombiano esa idea le pareció genial, y la empezó a usar como una oportunidad para acelerar la firma del tratado, sin importarle el hecho de que seguramente todas las ensambladoras del país se fueran a quebrar, dado los precios más bajos de los importados. Es decir, el gobierno colombiano hace todo lo posible por salvar a una empresa de los Estados Unidos, mientras que en su país ni interviene a las empresas captadoras de dinero que sí son pirámides, mientras que a una empresa que mucho bien le estaba haciendo a los más pobres, la cierra sin ningún titubeo.

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