¿Corre peligro el espacio Schengen?

La libre circulación de personas y mercancías en la mayoría de países europeos se ve seriamente amenazada por la presión migratoria y el temor ciudadano a la inseguridad.

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Europa sufre en estos momentos la mayor ola migratoria desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Tras un breve periodo de negación o relativización de la gravedad del problema, los gobiernos europeos no tienen más salida que comenzar a buscar soluciones. Entretanto, informativos y periódicos nos traen todos los días desgarradoras imágenes sobre el drama de los refugiados. Viendo las medidas de gobiernos como los de Hungría o Eslovaquia, parece que la libre circulación de personas y mercancías por Europa está seriamente amenazada.

La posibilidad de moverse con absoluta libertad por la mayoría de países europeos se debe al llamado espacio Schengen, un convenio continental por el cual se suprimen las fronteras internas entre sus socios. Surgido hace treinta años como un paso más en el proceso de integración europea, el espacio ha ido ampliándose en consonancia con la propia Unión Europea y en la actualidad está formado por veintiséis países, veintidós de los cuales pertenecen a la UE. De igual modo, cuatro países, Bulgaria, Croacia, Chipre y Rumanía, esperan unirse pronto a él.

O esperaban. La decisión del gobierno húngaro de levantar una gran valla en las fronteras del este del país y la del ejecutivo eslovaco de no dar asilo a refugiados que no sean cristianos chocan claramente con el espíritu fundacional de Schengen. Y es que, aunque ambas medidas no vayan dirigidas inicialmente a ciudadanos europeos de pleno derecho, suponen un primer paso para la recuperación de las aduanas nacionales. Paralelamente, las avalanchas de inmigrantes en Austria o Alemania también están creando un clima social propicio a aumentar los controles.

Por último, los zarpazos del terrorismo yihadista se han intensificado de un año a esta parte, con países como Francia especialmente amenazados. Estos ataques han generado igualmente muchas dudas a la hora de utilizar infraestructuras de transporte, temor que podría traducirse en más controles para cualquier usuario. Cabe destacar que los acuerdos de Schengen permiten a los países miembros recuperar controles fronterizos internos en casos excepcionales. Está por ver si la excepción puede convierte en hábito.

Vía: Euronews.

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