Configurator, para que jamás se separe de su iPad

Manzanas hasta en la sopa. Ese debió ser el sueño recurrente del difunto dueño de Apple, Steve Jobs, el hombre que mordió la fruta prohibida y la convirtió en símbolo de culto. Y en esas siguen trabajando en su compañía, algo que se extrae de la presentación del nuevo y, una vez más, «revolucionario» iPad. Lo dijo Tim Cook, príncipe heredero, amante como su mentor de las frases grandilocuentes, pese a que de su boca parezcan menos estruendosas: “Vivimos la era pospecé y aquí está Apple para liderar la revolución”. Así lo dijo, de sopetón, cubriéndose con la bandera de los nuevos tiempos, sentando cátedra sobre el futuro tecnológico del planeta.

iPad 2 pretende ser una herramienta indispensable en la empresa

Visto cómo les ha ido en los últimos tiempos, la frase, pese a su pretendido tono de trascendencia un poco friqui, no resulta descabellada. En realidad, a lo que se refería el capitán Cook es que Apple quiere ser el único y venerado objeto de culto ahora que empiezan a desaparecer los armatostes con pantalla y teclado de nuestros escritorios. Y los portátiles, por muy diminutos que sean, que siguen obligándonos a buscar un enchufe para poder darles unos minutos de vida fuera de casa. Todo eso pasó con la nueva generación de iPad.

Y por eso Apple, con su iPad en en carcaj, se ha lanzado a la caza de dos sectores donde busca echar raíces para siempre: la educación y el mundo empresarial. En el primer caso lo tiene difícil, al menos en países como España, donde las arcas están para pocos nuevos prodigios tecnológicos. En el caso de la empresa, puede dar en el clavo. A nadie se le escapa que todo ejecutivo ya llevaba en su maletín la tableta de Apple, para llevarse el trabajo a casa y traerse al trabajo todo lo que tenía que hacer en casa.

Pero el objetivo de la compañía es llegar a todos los estratos de la empresa. Expandirse por todos los empleados, para convertir el trabajo en algo tan inseparable del individuo como sus pantalones. Huelga decir que los dispositivos móviles, ya fueran tablets o smartphones ya han invadido el mundo de la empresa, modificando sus principios vía el fenómeno de la consumerización. También parece que el dispositivo más efectivo para un trabajo portátil es la tablet. Y hasta ahora, Apple fracasaba en este terreno por su compleja configuración.

Así que se han puesto manos a la obra. En la misma presentación del dispositivo se anunciaba la salida del Configurator, una herramienta que ya está disponible en la Mac App Store y que tiene tres funciones básicas: preparar dispositivos, supervisar su estado y asignar diferentes perfiles de usuario. Esta última función es idónea por ejemplo para establecer diferentes configuraciones o funcionalidades entre el perfil de los empleados y un coordinador. También soluciona el cambio de dispositivos entre empleados (se le puede asignar un iPad a un comercial que sale de viaje y que lo retorne a su coordinador cuando vuelva).

Ya hay empresas que han comenzado a utilizar el Configurator para distribuir dispositivos a sus directivos y puestos de responsabilidad, como el banco BBVA. Con el nuevo programa se puede negar la instalación de programa e incluir aplicaciones propias de la empresa, dependiendo de las características de esta.

En definitiva, Apple ha encontrado la solución para abrirse un nicho de mercado en el que puede calar hondo. Dentro de no tanto será extraño no ver a algún trabajador tecleando en la pantalla digital, sentado en el Metro o mientras come en un restaurante. La revolución de la manzana, la llaman.

Fuente | El País iPad foros

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