Camarón de la Isla, revolucionario del flamenco

Camarón de la Isla fue un revolucionario del flamenco. Tocó todos los palos y todos los tocó bien. Además, tuvo la ágil idea de influenciar su cante con sonidos provenientes del rock y el jazz. Grabó obras maestras como La leyenda del tiempo y Soy gitano. Casi veinte años después de su muerte, su legado sigue intacto, su modernidad no caduca y su estilo es imitado por los más grandes del flamenco actual.

Camarón de la Isla

Revolucionó el flamenco. Irritó a puristas. Sedujo a nuevas masas. Se quebró la voz. Fue el icono de una generación y padre artístico de innumerables grupos musicales. Hoy es un mito con nombre propio: Camarón de la Isla. José Monge Cruz, como así fue bautizado, llevó el flamenco a lo más alto. Muchos dicen que fue el mejor cantaor flamenco de todos los tiempos y no les falta razón. Fue capaz de ser maestro en todos los palos y mezclar lo que, en un principio, está prohibido mezclar. El experimento salió bien. Entonces, muchos no lo entendían, pero hoy parece fundamental: para que un estilo de música evolucione, es necesario que se combine con otros. Camarón incluyó sonidos propios del rock y el jazz en sus grabaciones, dándole una bocanada de aire fresco al flamenco.

Los inicios de su carrera estuvieron marcados por la evolución de un cante ortodoxo a otro más personal. En principio, su voz estuvo acompañada por el guitarrista Paco de Lucía, otro de los compositores más grandes e internacionales que ha dado Andalucía. Con él grabó su primer disco, El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía. La asociación Camarón de la Isla-Paco de Lucía duró ocho años (entre 1969 y 1977), en los que grabaron hasta nueve discos.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión en la carrera artística del cantaor tuvo lugar el año 1979, cuando bajo el nombre de Camarón, grabó La leyenda del tiempo. Este disco fue una gran sorpresa dentro del panorama musical español. Eran tiempos de cambio en el país y la música se dejó influir claramente por los acontecimientos políticos y sociales. Camarón recuperó algunos poemas de Federico García Lorca, perseguido y asesinado por el bando franquista durante la Guerra Civil, lo cual era un signo inequívoco de que la nueva España no olvidaba y rescataba artistas del pasado, malditos bajo el régimen. Estas adaptaciones estuvieron acompañadas con música de Alameda, un grupo de Rock andaluz que fueron coproductores del álbum, además de otros artistas de renombre como Kiko Veneno, Raimundo Amador y el hermano de éste, Rafael. Desde entonces, Camarón se apartó un poco de Paco de Lucía y comenzó a tocar con Tomatito. A ambos guitarristas conseguiría unir en el disco Potro de rabia y miel (1992), que sería la última grabación en su carrera. Aquel mismo año un cáncer de pulmón se lo llevó por delante. El autor de Soy gitano (1989), hasta la fecha el disco de flamenco más vendido, nos abandonó a la temprana edad de 41 años, sin embargo, su voz nunca morirá.

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