Asentamientos, un lugar poco digno para vivir

Los asentamientos comienzan a ser más comunes y definitivos. Lo que antes era algo temporal y que sólo nucleaba a determinados grupos de personas, hoy se ha vuelto más normal y comienzan a verse en distintas partes de España. Principalmente, en estos lugares donde se carece de todos, o casi todos, los recursos, viven miles de inmigrantes, muchos de ellos con sus familias, que incluyen a niños pequeños.

Asentamientos, un lugar poco digno para vivir

Los asentamientos comienzan a ser más comunes y definitivos. Lo que antes era algo temporal y que sólo nucleaba a determinados grupos de personas, hoy se ha vuelto más normal y comienzan a verse en distintas partes de España.

Principalmente, existen asentamientos que son las viviendas fijas de muchos inmigrantes. Alrededor de 2.000 inmigrantes en Huelva, y unos 6.000 en Almería, tras haberse quedado sin empleo, viven en estos asentamientos. Y muchos de ellos están acompañados por sus familias, en los que se incluyen niños pequeños.

Estos asentamientos carecen de todo tipo de recursos. No hay luz, ni agua ni nada en lo que puedan calentar sus comidas. Están expuestos a condiciones muy precarias y lamentables.

¿Por qué los asentamientos se están volviendo permanentes?

La crisis es el motivo estrella. Muchos se han visto despojados de sus empleos y han tenido que rebuscárselas en otros ámbitos. Y sectores donde antes se contrataban a muchos extranjeros, por ejemplo las cosechas, ahora se contratan a españoles, y los inmigrantes se ven en una situación sin salida en la que, mientras viven en los asentamientos, aspiran a conseguir una oferta de trabajo.

Según las ong Caritas y COAG, muchos extranjeros llegan a España engañados por personas sin escrúpulos que juegan con la vida de las personas. Les hacen firmar un contrato falso, les cobran unos euros de gestoría y luego los dejan abandonados por las calles españolas. Y precisamente estas personas son las que luego no tienen a dónde ir a dormir, por lo que se hacen una chabola.

Según Javier Rodríguez, responsable de Inclusión Social en Caritas Huelva: «Es una situación dramática que impresiona, y nos preocupa especialmente que mientras antes esta situación sólo se daba en tiempo de campaña, ahora venimos detectando que se han establecido de forma permanente”.

Además, añade que los recién llegados no son los únicos que viven en estos asentamientos, “nos hemos encontrado con que muchas personas que habían dejado de acudir a la campaña agrícola porque estaba ya en la industria o en la construcción, con su vida más o menos encaminada, ha vuelto a venir«. Aquí evidenciamos más efectos y daños de la crisis.

Asentamientos más estables y familiares

Cruz Roja apreció un gran cambio en el perfil de los habitantes de los asentamientos. Mientras hace unos años vivían principalmente varones, solteros, de entre 30 y 40 años que habían llegado en patera a España y estaban en una situación irregular, «ahora, el que ha perdido su casa y no puede pagar el alquiler está volviendo al asentamiento, hay también personas en situación regular, mujeres y familias enteras con niños, cosa que antes era muy excepcional«.

Por su parte, Carlos Arce, coordinador del área de Inmigración de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), ha lamentado que hay personas «que sufren una situación de exclusión constante y mantenida en el tiempo, que están viviendo en condiciones absolutamente indignas e inadmisibles, en mitad del campo, sin agua potable, sin servicios sanitarios ni nada, frente a la pasividad de las administraciones, que no hacen nada«.

Frente a esta realidad ¿Qué se puede hacer? ¿Qué medidas aplicarían?

Fuente: Europapress

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