Aniversario del nacimiento de Marguerite Duras

Modernidad y nouveau roman (‘nueva novela’) son expresiones que surgen solas al mencionar a Marguerite Duras, una de las escritoras francesa más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. El grosso de su obra está ligado irremediablemente a su propia vida, a sus carencias y a sus experiencias, por ello la personalidad de la escritora es clave a la hora de leer Un dique contra el Pacífico, Hiroshima mon amour, India Song o El Amante, sus piezas más celebradas. Artista polifacética, de Duras destaca también su producción teatral y su actividad cinematográfica, llegando a dirigir durante la década de los 70 y 80 más de 15 películas, entre las que se cuentan algunos documentales y varios cortometrajes.

Marguerite Duras.


Antes de escribir la que sería la obra que le valdría el reconocimiento de crítica y público, Marguerite Duras tuvo una infancia marcada por la falta de amor de su madre, figura que se proclama como una de las piedras angulares de su literatura y que para ella fue fuente de lo mejor y de lo peor: «una madre que era todo a la vez: la desdicha, el amor, el horror y la injusticia«. Nacida en Saigón, en la antigua Indochina Francesa, el 4 de abril de 1914, su experiencia en la colonia le serviría de motor para muchas de sus posteriores obras. Durante la Segunda Guerra Mundial la escritora ejerció la militancia en la Resistencia Francesa junto a su marido, Dyonis Mascolo, del que se divorciaría en 1946. Será en 1950 cuando escriba Un dique contra el Pacífico, novela que la situará en el centro del nouveau roman, junto a autores como Claude Simon, Nathalie Sarraute o Alain Robbe-Grillet. El nouveau roman tuvo como objetivo algo parecido a lo que ya hicieran modernistas británicos como Virginia Woolf o James Joyce, alejándose de la novela decimonónica para explorar nuevas formas narrativas, mucho más personales e introspectivas.

Con Un dique…, Duras se convierte en firme candidata al premio Goncourt, pero sus afinidades con el Partido Comunista le privan del galardón. Así lo expresa ella misma en una entrevista concedida al programa Apostrophes con motivo de la publicación de la que acabará siendo su novela más conocida y controvertida, El amante (1991). La autora se lanzó de nuevo a la novela autobiográfica con reservas, llegando a subrayar incluso que «tenía miedo de que el libro no fuera lo que la gente esperaba de mí«. No obstante, esta obra llegaría a vender más de 100.000 ejemplares durante sus primeras cuatro semanas de vida comercial, y eso solo en su país. Un auténtico fenómeno que, esta vez sí, le valió el Goncourt como un merecido resarcimiento.

El amante es la historia de su primer amor, un relato apasionado y lleno de nostalgia, al tiempo que doloroso. Es el relato sentimental de lo que ella llama «la fotografía absoluta« (ese era el título inicial del libro), ese instante que nunca fue inmortalizado pero que se refiere al preciso momento en que una adolescente, con sombrero rosa de hombre y zapatos de bailarina dorados, vislumbra la silueta de un rico chino dentro de una limusina. En ese instante supo que el misterioso individuo se convertiría en su amante. El amante, su última obra antes de morir en 1996, es también para Marguerite Duras la absolución final a las personas de su vida: sus hermanos y su madre, con los que afirma reconciliarse a través de este último ejercicio de escritura. «Quizás aquí por fin perdono a mi hermano mayor, quizás se acaba mi terrible resentimiento hacia él. Desde que conté con toda libertad en el libro lo que era capaz de hacer»

Un amor-odio marca las relaciones de Duras con su familia y, en consecuencia, marca su última producción literaria. Por suerte, «lo único mas fuerte que mi madre era la escritura«.

Foto por Jeremy G. en Flickr

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