Fitch: el valor de la triple A

Pronto se cumplirá un siglo desde la creación de una de las agencias de calificación más influyentes del mundo. La triple A, símbolo de solvencia, es ahora un bien escaso y codiciado.

Estados Unidos y Francia perdía la Triple A, y el mundo se estremece. Los países periféricos luchan por conservar las calificaciones, y Grecia sucumbe a los infiernos de la D. Son las notas de una de las agencias más influyentes, y sus decisiones son tan determinantes que pueden minar las dinámicas de los mercados. Fitch lleva casi un siglo en funcionamiento, pero nunca había estado en boca de tantos como ahora. La agencia de calificación por antonomasia sigue produciendo ríos te tinta, al tiempo que llueven cada vez más críticas sobre su gestión e independencia, pero ¿Qué esconde detrás Ficht?

Bolsa de Tokyo

Las previsiones de Ficth sobre el crecimiento y la deuda siguen siendo la vara de medir de los mercados, y sus consideraciones y predicciones continúan teniendo eco en los parqués. Sus consecuencias las saben bien los inversores españoles, que han visto cómo la reducción de la nota a AA- ha diezmado las tendencias de crecimiento del selectivo. Las publicaciones de las notas de Ficht tienen un eco directo en los medios de comunicación económicos y empresariales que se traslada casi de manera instantánea a los mercados a través de los agentes de bolsa. Su eficacia es tan directa que sobrepasa el poder ejercido por agentes económicos las organizaciones internacionales.

La agencia de calificación Fich que conocemos hoy es el resultado de la evolución de Fich Publishing, una firma nacida en diciembre de 1913 en Nueva York a manos de John Knowles Fitch, encargada de publicar noticias relevantes sobre los valores cotizados en el mercado de valores. Fitch Publishing Company comenzó publicando estadísticas financieras; entre sus usuarios se encontraba el New York Stock Exchange. Pronto, Fitch fue reconocido como un proveedor líder de estadísticas financieras, claves para la comunidad de inversores.

Sin embargo, tanto la esencia como el accionariado actual poco o nada tiene que ver con aquel pequeño holding corporativo. Actualmente Ficht es el resultado de un conglomerado accionarial en el que participan sociedades como IBCA Limited, con sede en Londres, o la francesa Fimalac. El cambio de siglo suposo la adquisición de Duff& Phelps Credit Rating Co. Y Thomson Financial BankWathc, con sede en Chicago. Como resultado del crecimiento y de las adquisiciones, Fitch cuenta hoy con aproximadamente 1.500 profesionales en sus 49 oficinas ubicadas en todo el mundo,  3.100 entidades financieras, incluyendo 1.600 bancos y 1.400 compañías de seguros. Un gigante con tentáculos en cada recodo de nuestra economía.

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