Uber promete mascarillas, pero de momento nada

Las mascarillas que se han prometido a los conductores de Uber no llegan y estos se sienten muy abandonados.

Uber promete mascarillas pero de momento nada

Las normas impuestas por el comité de seguridad norteamericano dejan muy claro que todos los trabajos esenciales deben ser realizados cumpliendo con las medidas pertinentes, principalmente el uso de mascarilla. Esto se aplica en las grandes ciudades del país, como Los Ángeles o Nueva York. Pero hay grandes empresas que todavía no se han puesto en marcha para proporcionar a sus empleados las mascarillas con las que puedan cumplir con las normas/recomendaciones y así evitar exponerse al coronavirus. Uber es una de ellas.

Por mucho que el centro de control y prevención de enfermedades haya recomendado que absolutamente todas las personas que se encuentren en público deberían usar mascarilla, hay miles de conductores de Uber que no las están usando mientras trabajan. El COVID-19 se puede cebar con ellos en el día a día y son muchos los que lo saben y los que están preocupados cada vez que se introducen en su vehículo para trabajar.

Uber declaró hace dos semanas que ya se había puesto a trabajar para repartir «decenas de millones» de mascarillas entre sus conductores. Pero de momento… nada de nada. Y eso es algo que están demandando los conductores, que se sienten abandonados por su propia compañía.

La excusa de Uber para salir del paso y justificar el retraso tampoco les ha funcionado. La empresa manifestó que su intención era priorizar aquellas ciudades en las que el coronavirus estaba siendo más frecuente. Y también dijo que primero enviaría las mascarillas a los conductores de jornada completa y no a los que trabajan solo durante unas horas cada día. Pero distintas asociaciones de conductores afincadas tanto en Los Ángeles como en Nueva York afirman que ninguno de sus conductores ha recibido las mascarillas en cuestión.

En algunas áreas, como California, afirman que solo han recibido las mascarillas un muy reducido grupo de conductores (tres personas de toda la asociación en la que hay miles de inscritos). Y día a día los conductores de Uber continúan saliendo a trabajar en sus coches con el riesgo de contagiarse del coronavirus al no utilizar la mascarilla de protección.

Por otro lado, la situación es preocupante más allá de las ciudades principales en las que Uber ha prometido actuar con rapidez. Porque lo que ha afirmado la empresa es que primero tomará medidas en Los Ángeles y Nueva York, luego se expandirá hacia las demás ciudades de Estados Unidos y en paralelo empezará a dar soporte a los conductores que Uber tiene repartidos por el mundo entero. ¿Pero cuándo llegarán las mascarillas a los conductores de Uber que hay en otros países? En base a esta previsión, las estimaciones no son nada buenas.

Mascarillas sanitarias

El problema se puede encontrar en que, en realidad, acceder a las mascarillas en la actualidad no es precisamente sencillo. Las marcas que las fabrican en China están aprovechando la situación para comercializarlas a precios desorbitados o con la intención de hacer grandes negociaciones con los gobiernos del mundo entero. En otros países que producen mascarillas, como Corea del Sur, los cargamentos están cayendo en manos de revendedores que se dedican a exportarlas con fines lucrativos. Y la conclusión de este tipo de situación es que las empresas del mundo entero están teniendo graves problemas para acceder a las mascarillas que necesitan para asegurar la protección de sus empleados.

En Estados Unidos ya hay conductores de Uber y Lyft que han fallecido a causa del coronavirus. Su trabajo sigue siendo fundamental, dado que con su esfuerzo se ocupan de transportar a empleados de hospitales que están actuando con la intención de salvar vidas. Pero de forma paradójica, lo que hacen los conductores es exponerse al mayor peligro, dado que transportar a estos posibles portadores les deja en una situación muy delicada y es posible que al final esos médicos a los que transportaron sean los que se tengan que ocupar de atenderles cuando se encuentren ingresados tras verse infectados por el coronavirus.

Los conductores también se dedican al transporte de alimentos y medicinas para los hogares en los que hay personas necesitadas que no pueden salir por sus condiciones, por su enfermedad o por otras circunstancias. Son, por lo tanto, una base importante de los profesionales que continúan trabajando incluso cuando la situación se encuentra en uno de sus momentos más críticos.

Por supuesto, los conductores también comentan que al mismo tiempo que se les está exponiendo a la infección, sus beneficios están reduciéndose. Aunque hay algunos que continúan trabajando ocho horas, en muchos casos han pasado a ser conductores esporádicos que trabajan solo un par de horas al día. Y esa es una de las peores situaciones posibles. Al no estar haciendo cuarentena y salir a la calle, aunque solo sea unas horas, exponen a sus familias a la posibilidad de contagio del virus y tampoco obtienen suficientes ingresos como para cubrir todas las necesidades y gastos que tienen. Miles de conductores de Uber se sienten presionados y en cierto modo abandonados por parte de una empresa que, como en otras ocasiones, no ha demostrado estar a la altura de la fidelidad de sus empleados.

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