Uber dispuesta a que sus coches autónomos no tengan fallos de nuevo

Nueve meses tras el incidente que se produjo en Estados Unidos los coches autónomos de Uber vuelven a las calles.

En este fatídico año 2018 un coche autónomo de Uber tuvo un accidente en el que falleció una peatona. El incidente resonó en todo el mundo e hizo que los periódicos más sensacionalistas (ya sabéis cuáles son) gritaran a bombo y platillo “cuidado con la tecnología, temamos al futuro, los coches autónomos dominarán el mundo” o cosas similares. La intención era clara: cierta parte del sector automovilístico y cierta parte de la sociedad que preferiría vivir en tiempos de la edad medieval, aprovechaba la tragedia para hacer leña del árbol caído y venderle la moto a los ciudadanos de que tenían que temer a los coches autónomos. Porque claro está, con los coches hoy día no se producen accidentes mortales. Ni uno.

Lo que pasó se ha contado repetidamente. Un coche autónomo de Uber no frenó y se llevó a una señora por delante. Había un conductor de apoyo, pero las circunstancias implicaron que ese conductor de apoyo no estaba mirando hacia adelante. Se dijo que estaba con el móvil entretenida con algo. La peatona tampoco pasaba por un lugar de paso, sino que cruzaba la carretera al azar. En definitiva, se dieron muchos factores que unidos terminan como una tragedia en la mayor parte de los casos.

Como consecuencia de eso Uber retiró sus coches autónomos de la fase de pruebas, los devolvió a sus instalaciones y comenzó a trabajar en la campaña que podríamos bautizar como “que no vuelva a pasar”. Y que no vuelva a pasar tanto por la pérdida humana, que es desgraciada y denunciable, como porque la sociedad a veces es muy simple y si ocurre algo parecido una segunda vez, los obstáculos que se va a encontrar el salto generacional del automóvil serán enormes.

Ahora ya ha acabado la fase de Uber para asegurarse de que sus coches no vuelven a cometer un fallo como este y estos han vuelto a las calles. Lo han hecho con una revisión tan exhaustiva de los niveles de seguridad que Uber tiene muy claro que nada malo ocurrirá de nuevo. Lógicamente, puede ocurrir. El factor humano sigue siendo un activo difícil de controlar, pero los coches han sido revisados para actuar en decenas de situaciones y en todas ellas no hubo ningún tipo de daño para la persona que se veía implicada en las colisiones. Uber ha tenido trabajando a cientos de expertos que han diseñado situaciones que se podrían dar y sería raro que pudiera ocurrir algo con lo que no han pensado de antemano.

Coches de Uber

Además, hay varias nuevas medidas que Uber ha puesto en marcha porque como decíamos, no quiere que haya problemas para que la tecnología de los coches autónomos no termine sufriendo una parada que la aleje más tiempo todavía de la sociedad. Una de ellas es que los coches de Uber ya no pueden llevar pasajero. Antes los vehículos autónomos podían llevar a pasajeros que lo necesitaran a sus destinos como forma de ir normalizando esta tecnología. Al eliminar este factor de la ecuación se intentará que todo sea más seguro y esté más controlado.

Por otra parte, ahora estos coches solo circularán de día y en cuanto se haga la noche desaparecerán de las calles. Tampoco circularán los fines de semana, ya que no habría logística suficiente para asegurar el nuevo nivel de supervisión que tienen. Porque ahora los coches autónomos deben tener dos conductores de apoyo de forma obligatoria. Es impepinable: no puede circular ningún coche autónomo de Uber si no lleva dentro a dos conductores que se ocupen de estar bien atentos a todo lo que ocurre por la carretera. Suponemos que ir en parejas no producirá más distracciones.

Estas medidas van a ayudar a que Uber pueda demostrar de una vez por todas que los coches autónomos no suponen peligro y que su utilización tiene mucho que aportar al mundo. Ya sabemos, o en teoría deberíamos saberlo, que la sociedad se encamina hacia un futuro en el cual tener una academia de clases de conducir será una idea bastante mala. Dicho de otro modo: la cantidad de conductores se reducirá de forma drástica y los coches se conducirán por sí mismos. Eso es un futuro cercano, mientras que lo de los coches voladores es un futuro lejano, para que nos entendáis mejor a qué nos referimos cuando hablamos de lo que nos espera para las próximas décadas. El mundo cambia y empresas como Uber harán cosas bien y cosas mal, pero el trabajo que están realizando va a ser necesario para que demos ese salto evolutivo como sociedad que pasará a no conducir y dejar que sean las máquinas las que se ocupen de eso.

Si habrá o no revolución de las máquinas y si algún día nos arrepentiremos de no saber conducir, es algo a lo que ahora mismo no podemos responder. Dentro de 20 o 30 años os lo contamos.

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