Guerra, sequía y deuda externa en Somalia

Cuando alguien se refiere a la hambruna que desde hace años asola el Cuerno de África, y Somalia en particular, a muchos les viene a la mente la sequia, esa anomalía de la naturaleza que no proporciona la cantidad de agua suficiente para que se puedan sembrar los campos o simplemente recoger agua para el consumo particular. No obstante, y dejando la guerra de lado por un momento, para que un país se venga abajo con una tasa de esperanza de vida que roza los 50 años y con un acceso al agua potable que solo engloba al 30% de la población, son necesarios otros factores. En este caso, estructurales. Así se defiende desde Canalsolidario.org, donde se arremete contra la especulación financiera y la deuda soberana contraída por antiguos dirigentes. ¿Quieres saber qué está pasando en Somalia?

La guerra continúa en Somalia.

En primer lugar hay que atender a un problema estructural por el cual la riqueza del país se concentra en manos de unos pocos. Y es que, pese a que los medios de comunicación nos ofrezcan imágenes de una Somalia seca y sin vida, lo cierto es que en el país se desarrolla un gran negocio de agricultura indistrializada, que actualmente da mucho dinero a inversores internacionales pero que no repercute en la calidad de vida de somalís. A raíz de la explotación minoritaria de las tierras de cultivo se produce una especulación alimentaria que dispara los precios de los alimentos, de tal forma que se convierten en inaccesibles para gran parte de la población, que muere lentamente de hambruna.

¿Qué cómo se ha podido llegar a este punto? Como en muchos otros países africanos, la descolonización fue un periplo de aparente cambio que, sin embargo, no hizo sino perpetuar la opresión bajo otras formas políticas. En el caso de Somalia, la dictadura de Siad Barre (de 1969 a 1991) trajo consigo una deuda externa que no hizo sino incrementarse cuando éste decidió, por consejo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), realizar una campaña de privatizaciones y liberalizaciones. Desde entonces hasta hoy, el estratosférico aumento de la deuda externa somalí, que podría sumar más de 3.000 millones de dólares (datos de 2009 y que suponen más del 300% en relación a su PIB), se debe principalmente a los intereses contraídos por impagos y a los gastos militares derivados de la guerra civil. Del total de la deuda, 26,73 millones de euros son con el Estado español.

Por si esto fuera poco, la sequía continúa arremetiendo contra los más pobres, muchos de los cuales optan por emigrar a Egipto o Kenia. Los que se quedan intentan sobrevivir en un país en guerra y sin contar con la ayuda de las ONG. Y es que las organizaciones humanitarias tuvieron que salir del país por miedo a las represalias del actual régimen extremista islámico de Al-Shabab. Según cuenta ABC, las tropas islamistas se encuentran en estos momentos rearmándose para atacar las acciones del Programa Mundial de Alimentos, que el pasado miércoles decidió transportar 10 toneladas de alimentos al día entre Nairobi (Kenia) y Mogadiscio (Somalia). Una ayuda importantísima para la población somalí que, como decimos, se encuentra en el punto de mira de Al Shabab.

Foto por expertinfantry en Flickr

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