Repartidores en plena crisis del coronavirus

Algunos repartidores que trabajan durante el periodo de cuarentena manifiestan su protesta ante las compras no necesarias.

courier-1214227_960_720

Leemos y oímos en varios medios los comentarios y miserias personales de los repartidores a domicilio de distintos servicios que, en plena cuarentena por el coronavirus, no pueden dejar de trabajar. Son especialmente desgarradores los comentarios de aquellos que se ven obligados a pasar toda la mañana recorriendo la ciudad transportando todo tipo de enseres, una gran parte de ellos tal y como afirman «innecesarios». Se pueden adoptar muchos puntos de vista a la hora de valorar su situación, pero está claro que en términos globales se pueden implementar medidas que resulten más favorecedoras tanto para los empleados de las empresas de mensajería como para las propias compañías de reparto o venta online que siguen ofreciendo su servicio.

Repartir televisiones en medio de la infección, con el riesgo que supone para el repartidor visitar una gran cantidad de hogares para hacer las entregas, no parece lo más conveniente en plena cuarentena. Tampoco que el repartidor tenga que recorrer media ciudad para llevarle a las clientas de Zara las últimas prendas que han comprado online.

El repartidor no ve qué hay dentro de los envíos, pero es consciente de ello sin esfuerzo, a la vista de que un paquete de Zara no puede incluir mucho más allá de prendas de ropa o accesorios. Sí ve las televisiones que entrega y que tiene que llevar a la puerta de sus clientes u otros productos que no disponen de un embalaje suficientemente adecuado como para pasar desapercibido.

La solidaridad con los nuestros, y entendemos como los nuestros a cualquier persona con la que compartimos este maravilloso mundo, debe ser incluso mayor de lo habitual en tiempos de crisis. Y esto es lo que hace que aunque existan tiendas online y empresas que no dudan en repartir los productos que se venden en Internet, tengamos que medir un poco en qué invertimos nuestro dinero. Tal y como mencionan coincidiendo algunos de estos repartidores, héroes en moto, camión o coche, e incluso algunos que caminan con sus sacas de Amazon a la espalda, no les importaría seguir haciendo su trabajo hasta en estas condiciones si fuera algo que estuviera suficientemente justificado. Y hay muchos casos en los que esto puede ser así.

home-4095022_960_720

La anciana que está esperando medicinas porque no quiere salir a la calle a la vista de lo arriesgado que es para ella y para su marido. La madre soltera que tiene que estar con sus hijos y que teme por la salud de ellos, no yendo al supermercado a comprar comida y haciéndolo online. O muchos otros perfiles de personas que necesitan productos que compran online y que les van a ayudar de una manera muy importante a superar la cuarentena. Y aunque todo se puede ver de una forma relativa, lo cierto es que el sentido común es el que nos tiene que dictar cómo actuar sin buscar protegernos moralmente en la letra pequeña. Una letra pequeña que puede hacernos pensar que no pasa nada porque pidamos una televisión, porque la necesitamos para pasar la cuarentena. Una televisión que posiblemente no habríamos comprado en otro tipo de contexto y que aunque mejora nuestra tecnología actual, realmente no va a cambiar la manera en la que pasemos la cuarentena. ¿De verdad nos olvidamos de que una persona nos la tiene que entregar? Porque todavía no hay drones que hagan los repartos a domicilio de lo que hayamos comprado online.

Por ello antes de hacer una compra online tenemos que pensar bien qué es lo que necesitamos, a fin de hacer un pedido más grande de lo habitual que evite que tengamos que contar con la asistencia del repartidor en varias ocasiones. Si lo que necesitamos es comida o productos para la casa, es preferible que nos hagamos una buena lista y que compremos todo en el mismo pedido. De esta forma nosotros también conseguiremos garantizar una mayor seguridad para nuestra vivienda, dado que solo tendremos que abrir la puerta de casa en una ocasión y recibir la visita del repartidor una vez.

Hay empresas que ya han reaccionado ante la situación para intentar fomentar el pedido de productos de gran necesidad, como las medicinas. Por ejemplo, en Glovo han asegurado que los clientes tendrán gastos de envío gratuitos en aquellos pedidos que sean para el sector de la parafarmacia. Este tipo de idea es lo que permitirá que esos repartidores que mencionábamos antes puedan sentirse colaborando con el plan que tiene nuestra sociedad en estos momentos para enfrentarnos al virus.

Por último, tengamos en mente que si pedimos online podemos decirle al repartidor, desde el otro lado de la puerta, que amablemente deje el cargamento en la puerta, dado que contamos con que ya estará pagado previamente. De esta manera podremos esperar un poco a que se marche y entonces salir rápidamente a recoger nuestro pedido. Después de hacerlo, eso sí, se recomienda desinfectar nuestras manos y lavarnos bien, así como el pomo de la puerta y desechar la caja de envío lo antes posible.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 5,00 de 5)
5 5 1
Loading ... Loading ...