Eliminando barreras gracias a la movilidad urbana

Es habitual, no así recomendable, que los seres humanos pasemos por la vida pensando que somos los únicos, los exclusivos, los más importantes. Eso de echar una mirada al prójimo y a sus problemas se nos pasa por alto, tan preocupados como estamos por nuestra propia cotidianidad. Y es que todos conocemos las grandes causas, las leemos en los periódicos, las vemos en las noticias, nos las cuentan en los corrillos del trabajo. Que si el calentamiento global, que si la extinción del lince ibérico, que si los derechos humanos. Cuando se trata de asuntos en los que tenemos poca o nula influencia todos somos muy solidarios. Pero ¿qué pasa con la solidaridad con el vecino?

Silla de ruedas

¿Están las ciudades españolas verdaderamente preparadas para la movilidad urbana?

Hablamos de todas esas personas con las que compartimos autobús, metro, bloque de viviendas e incluso trabajo. Personas discapacitadas para subir unas escaleras, para cruzar un semáforo o para acceder a un teatro. En esta sociedad, como en todas, existen barreras que nos separan de las personas que son diferentes a nosotros. Sin embargo, las hay que pueden ser sorteadas facilmente con un poco de conciencia.

Nos referimos por encima de todo a las barreras arquitectónicas, un asunto que compete a la Salud Pública de todos los ciudadanos. Eliminando dichas barreras mucho se podría hacer por la inserción de personas con un grado de minusvalía como pueden ser los invidentes. Cambiando la forma en que concebimos la ciudad y sus instalaciones podemos modificar el fondo de nuestra comunidad. Esto es, la manera como nos relacionamos con los demás. Imagina por un momento no poder acceder a la biblioteca municipal a causa de ir en silla de ruedas, o arriesgar la vida cada vez que queremos cruzar un paso de cebra. Pues para muchos entre nosotros, el entorno urbano puede ser una amenaza.

En este sentido, cabe destacar la iniciativa de la ONCE, que con su Premio a la Solidaridad Principado de Asturias 2011 ha reconocido la labor de accesibilidad del Ayuntamiento de San Martín del Rey Aurelio, concediéndole un galardón por idear un plan que acabe con las barreras arquitectónicas. De este modo, la ONCE valora “la adecuación de instalaciones públicas, el acondicionamiento de semáforos acústicos y aceras y, en especial, la ordenanza de terrazas que permite que las personas con ceguera u otro tipo de discapacidad puedan desplazarse sin ningún tipo de dificultad por el entorno urbano”.

Pasos de peatones, alcorques, semáforos, pavimentaciones, herramientas para mejorar la movilidad… un decálogo de servicios que toda ciudad que se precie debería ofrecer. Pues ciudadanos de primera, somos todos. Además de los discapacitados, no olvidemos que colectivos como el de los ancianos, los niños, las embarazadas o los accidentados también encuentran muchas veces con situaciones difíciles de sortear en su día a día. Por lo que, entre todos y con las autoridades debidamente concienciadas, hemos de respetar el derecho de todos al acceso al trabajo, el ocio y la cultura.

Foto / La Hora D Fotos

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...