Los bancos del tiempo, alternativas a la economía de mercado

Los bancos del tiempo son proyectos alternativos a la economía de mercado. En ellos la moneda de cambio no es el dinero, sino el tiempo, uno de los valores más útiles para la sociedad. Las personas que forman parte de un banco del tiempo ofrecen sus servicios para realizar determinadas actividades y a cambio reciben determinados servicios que demandan. De esta forma, se recuperan las relaciones sociales y el espíritu de barrio que la economía de mercado había enterrado.

En los bancos del tiempo puedes aprender música a cambio de algún servicio que ofrezcas

Ante la crisis, ¿qué mejor manera de reactivar la economía que recuperando el espíritu de barrio? Tú me das a mí y yo te doy a ti. Sin dinero de por medio. Cada uno que ofrezca los servicios que pueda ofrecer y a cambio puede recibir otro que sea de su interés. Me explico, si soy informático puedo ayudar a las personas mayores a utilizar Internet, y a cambio alguien me puede ayudar a sacar el perro. Se están recuperando las prácticas de trueque, de esta manera uno se puede olvidar un poco del dinero y potenciar las relaciones sociales, que en definitiva, son las que ayudan a recuperarse de los malos momentos. Sin duda, una manera original para arrimar el hombro

En gran parte, como reacción a la sociedad deshumanizada que ha impuesto el capitalismo, se están humanizando ciertas prácticas como ésta del intercambio de servicios. En esto consisten, precisamente, los bancos del tiempo. En ellos la unidad de intercambio deja de ser el dinero por el tiempo. De esta forma, se crea una economía alternativa a la feroz economía de mercado. El tiempo se está instalando como nueva moneda de cambio y con él se solucionan problemas sociales que, debido al recorte del gasto público en épocas de crisis, no se pueden arreglar. 

El banco del tiempo le saca provecho a las habilidades de las personas, sacando lo mejor de ellas, motivándolas y haciéndolas útiles para la sociedad. Aquí no hay edad de jubilación, sino un estado permanente de querer hacer cosas. A medida que prestas servicios o realizas favores vas ganando tiempo. Éste lo podrás utilizar posteriormente para recibir otro tipo de servicios o favores, los cuales pagarás con el tiempo que has ganado. 

Los bancos del tiempo se han extendido por toda la Península Ibérica. En general, han sido iniciativas de grupos vecinales ante la falta de proyectos públicos en la zona o como herramientas para combatir el elevado coste de las empresas que cubren determinados servicios. En otras ocasiones, como en Zaragoza, el banco del tiempo está promovido por el propio Ayuntamiento. Para formar parte de un banco del tiempo tienes que hacerte socio. En la sede del banco podrás informarte de los servicios que puedes ofrecer y demandar. El abanico de posibilidades es muy amplio y abarca desde hacer la compra a regar las plantas, cuidar a personas mayores, etc. Yo, que estoy metido en un banco del tiempo, animo a que se impulsen iniciativas como ésta y que la gente no deje de participar.

Foto: OrZO en Flickr

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