Libertad de expresión violada en Bahréin

¿Puede un poema hacer apología del odio? ¿Pueden unos versos amenazar la seguridad pública? ¿Puede el arte ser ilegal? Eso es lo que parece pensar el gobierno de Barhéin que, a causa de un simple poema, ha llevado a la cárcel a la poetisa Ayat al-Qarmezi, que ejercía su derecho a la libre expresión. Una libertad, la de palabra, que ayuda a levantar conciencias y a denunciar las atrocidades de un gobierno absolutista. Ello, evidentemente, no puede gustar a quienes son mercenarios de los derechos humanos.

Manama, capital de Barhéin, donde Ayat fue detenida.

Como decimos, el pasado 12 de junio Ayat al-Qarmezi fue condenada a un año de prisión bajo unos cargos a todas luces desmesurados: el de haber participado en manifestaciones ilegales, alterado la seguridad pública y hecho apología del odio al régimen. De este modo se expresa desde la web de Amnistia Internacional, que pide que firmes un manifiesto que será enviado a las autoridades de Bahréin a través de su embajada en Francia. No sabemos si ha sido gracias a las 36.449 firmas que ya se han conseguido, o si al hecho de que las autoridades hayan entrado en razón, pero Ayat al-Qarmezi ha sido recientemente liberada. Sin embargo, se trata de una liberación condicional y, lo que es más flagrante, condicionada. Se la desautoriza a hablar sobre su detención o salir del país bajo riesgo de emprender represalias contra su familia. Como vemos, el derecho a la libertad de expresión sigue siendo una utopía para esta mujer.

Pero ¿cómo ha llegado Ayat a poner sus pies en la cárcel por un simple poema? El incidente ocurrió tras una concentración convocada en la capital, Manama, en la que los manifestantes demandaban reformas democráticas en el país. Fue en ese instante cuando Ayat comenzó a leer su poema, hecho por el cual fue denunciada a las autoridades. Después de que la policía irrumpiera en su casa dos veces y amenazara de muerte a su familia, se vio obligada a entregarse. A Ayat al-Qarmezi se le ha aplicado un castigo ejemplarizante tan solo por leer un poema: 15 días en una celda de incomunicación y, según se afirma desde Amnistía Internacional, se ha llegado incluso a los golpes y a las torturas a base de descargas eléctricas.

Ayat ya ha sido liberada pero su vida, y la de otras muchas personas críticas con el Gobierno, sigue estando en peligro.

Ayat no es la única

Se calcula que alrededor de 500 personas podrían haber sido detenidas a causa de su actividad en las manifestaciones. Cuatro de ellos habrían fallecido en circunstancias sospechosas estando bajo tutela de las fuerzas del orden, y muchas más han sido llevadas a juicio ante duros tribunales militares. Las penas que sufren aquellos que son apresados por las autoridades de Bahréin no son para nada misericordes, y pueden oscilar desde breves condenas hasta la pena de muerte, como ya ha ocurrido en dos ocasiones.

La libre reunión y a la libertad de expresión son derechos que normalmente se da por supuestos. Sin embargo, y como podemos comprobar, en algunos lugares aún es una batalla por ganar que, a tenor de lo ocurrido en Barhéin, se está saldando con la sangre de muchos inocentes.

Foto por Gorski en Flickr

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