Las salas de cine vuelven tímidamente con miedo a los rebrotes

¿Cómo han vuelto a abrir sus puertas los cines de España, Estados Unidos, Japón y China? Los repasamos uno a uno.

Entre los muchos negocios que se han visto afectados por la pandemia, los cines han tenido un papel protagonista. No han sido como los bares o restaurantes, a los que todos hemos vuelto en mayor o menor medida en alguna ocasión. Recuperar a los cinéfilos y espectadores en general les va a resultar a las salas de cine mucho más complicado incluso teniendo en cuenta que España es un país de cine.

Lo peor para las salas es que cuando empezaban a respirar, cuando veían que podían levantar cabeza poco a poco, la situación ha vuelto a empeorar. Porque si para los ciudadanos la aparición de los rebrotes está ocurriendo cuando ya han tenido unas semanas para poder intentar olvidar la cuarentena, para los cines ha ocurrido prácticamente en un chasqueo de dedos. Muchos cines incluso todavía no han reabierto sus puertas, puesto que la vuelta de las salas está siendo muy progresiva para evitar la mayor parte posible de focos de infección.

Ahora hay dudas de si los cines tendrán que volver a cerrar si la situación se descontrola con cifras de infecciones y de ingresados que superen las cantidades de mayor preocupación. De momento los cines siguen abiertos y sus gestores cruzan los dedos para que así siga. Por suerte, tienen ciertos apoyos, como los de los reyes, que han disfrutado recientemente de una noche de cine en una de las salas que Yelmo tiene en la ciudad.

Los reyes hicieron uso de las normas y recomendaciones de seguridad. Ambos llevaron mascarilla, compraron las entradas en las máquinas expendedoras y para entrar en la sala las pasaron por el lector de códigos de barras. Se desconoce qué película vieron exactamente, pero el catálogo actual de la cartelera tampoco es precisamente espectacular. Conociendo la parrilla de Yelmo, podría haber sido desde la comedia Superagente Makey hasta Madre oscura (The Wretched) o incluso Scooby Doo (quién sabe, aunque las infantas no estaban con ellos).

El cine en Estados Unidos

Lo que no se encontraron los reyes fueron grandes reestrenos, algo totalmente opuesto a lo que está ocurriendo en Estados Unidos. En Hollywood los estrenos de nuevas películas han quedado congelados y lo que están haciendo las productoras es retrasar y retrasar films temiendo que las salas no se llenen y que posibles pelotazos acaben siendo desastres de recaudación. Pero al mismo tiempo los cines tienen que vivir de algo y las productoras saben que es importante que los ciudadanos mantengan activo el interés por el cine para que al final no sea una de las aficiones que terminen olvidándose.

Por ello lo que han hecho las salas es reestrenar éxitos de siempre con los que saben que pueden atraer a grandes cantidades de personas, incluso a las que llevan décadas sin ir al cine. Buena muestra de este éxito es que en el último mes las películas más taquilleras de la semana han sido films muy clásicos. Por ejemplo, Los Cazafantasmas o la primera entrega del universo de Star Wars (el episodio 4, para que nos entendamos). Así, los cines están manteniendo el tipo e incluso dando alguna que otra alegría a los espectadores.

El cine en Japón

En el país del sol naciente la vuelta a las salas ha sido muy tímida y con mucha precaución. Se ha producido un foco de infección reciente en un teatro y eso ha llevado a reforzar aún más las condiciones en las salas de cine, donde se apuesta por separar a los espectadores y usar mascarillas sin excepción. A diferencia de lo que ha pasado en Estados Unidos, en Japón se ha preferido continuar con los estrenos que se habían aplazado con anterioridad. El país no tiene tan afianzado el cine como una afición fundamental tal y como ocurre en España, por lo que no había tantas razones como para esperar.

Por otra parte, a Japón no llegan tantas películas del extranjero como en otros países y una buena parte de la taquilla está formada por producciones japonesas. Eso facilita mucho las cosas y la tarea de generar interés entre los espectadores. Lo que sí han hecho muchos cines ha sido iniciar una campaña de reestrenos de películas clásicas de animación, más exactamente las del estudio Ghibli (el Disney japonés).

Y como añadido se ha estrenado un nuevo vídeo antes de las proyecciones en las que se alienta a no piratear películas, algo que, en cualquier caso, no está tan extendido en Japón como en otros países (y tampoco tiene mucha relación con la crisis de la COVID-19).

El cine en China

Los cines acaban de abrir sus puertas de nuevo en China después de un periodo de medio año en el cual se han mantenido cerrados. Su regreso recuerda al de España en muchos aspectos. Las entradas se venden online, hay distanciamiento con aforo reducido y bares internos cerrados, aunque se desconoce si se habilitará otra manera de poder acceder a los refrescos y las palomitas.

Lo que sí ha hecho China ha sido ocuparse de tener las sesiones 3D disponibles, con sus gafas bien desinfectadas. Pero todo sea dicho, nos parece una medida un poco arriesgada a la vista de que las gafas 3D van pasando de persona en persona, de cabeza en cabeza, por mucho que haya un proceso de desinfección de por medio. ¿No sería más inteligente limitar las salas a sesiones 2D de forma prudencial hasta que todo haya quedado en el olvido? Posiblemente tampoco se vaya a ver una diferencia importante teniendo en cuenta que las películas en tres dimensiones han caído en desgracia en los últimos años.

Dicen analistas chinos que incluso las películas que se estrenen en esta vuelta a la normalidad sufrirán unas pérdidas en ingresos de alrededor del 50%. Por sus palabras podemos deducir que los cines chinos van a volver a la acción con la cartelera plagada de nuevas películas. Al menos las que puedan conseguir, puesto que si los estrenos quedan bloqueados en Estados Unidos, por mucho que China esté financiando muchas películas, no creemos que vayan a poder llegar a las salas de su país (principalmente por miedo a la piratería, ya que en China sí que es un problema mayor).

Y mientras tanto, los autocines siguen triunfando

A lo que ha llevado esta situación es a que los autocines del mundo entero, al menos en los países donde existen, se conviertan en lugares perfectos para hacer taquilla. Tanto en Estados Unidos como en España se han podido ver varios autocines en los que se han estrenado películas con buenos índices de taquilla. El motivo es lógico: la familia o las parejas pueden estar dentro del coche de una forma segura, sin ni siquiera abrir la ventana, disfrutando de la película y comiendo lo que hayan traído de casa o lo que compren en el bar (si se encuentra abierto).

Es una experiencia de cine muy clásica que nadie se pensaba que podría volver a triunfar, pero que ha acabado siendo el recurso más inteligente del séptimo arte para mantener el amor por la gran pantalla muy vivo. Llegará el día en el que todo volverá a la normalidad, pero de momento la situación es complicada y los cines tradicionales van a tener que apretar los dientes.

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