Las cosas que como emprendedor nunca debes publicar en redes sociales

Repasamos aquellas cosas que un emprendedor debería dejar de lado si quiere tener un buen paso por las redes sociales.

Emprendedor redes sociales

La presencia de los emprendedores en la red es fundamental, dado que se trata de un escaparate que lleva a que sus negocios o proyectos puedan prosperar. En eso todos coincidimos. Pero tenemos algo bastante difuso en lo cual se cruzan opiniones muy diversas: el cómo encarar nuestra participación en las redes sociales. Porque por mucho que podamos pensar “yo no tengo nada que ocultar”, en realidad lo cierto es que deberíamos ser precavidos. Al fin y al cabo, las redes sociales son el mayor escaparate del mundo y todo lo que digamos o hagamos en ellas se puede convertir en un arma de doble filo. Por lo tanto, nosotros defendemos que sí hay ciertas cosas de las que no se debe hablar, como perfil de emprendedor, en las redes sociales. ¿Cuáles son?

1. Demasiadas publicaciones personales

Las publicaciones personales irrelevantes ayudan a empatizar y conectar con los seguidores. Eso está clarísimo. Si publicamos un día que hemos ido a hacer la compra al supermercado y ponemos una foto que lo pruebe, seguro que en ese momento tenemos reacciones muy positivas por parte de la comunidad que nos sigue. Pero que no se nos ocurra repetir ese mismo movimiento de forma frecuente, porque lo que conseguiremos será el efecto contrario de una manera devastadora. Podemos hablar de nosotros, pero haciéndolo de forma muy poco periódica, alguna vez cuando no sepamos qué más hacer o tengamos una publicación con mucho gancho que compartir. No queremos que la gente se aburra de nosotros, porque ni siquiera nos interesarían las publicaciones de “hoy vuelvo al supermercado” aunque fueran del mismísimo Elon Musk.

2. Política, religión, deportes

¿Sabéis los temas de los que no se puede hablar en las reuniones familiares? Son tres bien diferenciados: la religión, la política y los deportes. No queremos meternos en una discusión con nadie en las reuniones familiares y tampoco lo queremos hacer en las redes sociales. Twitter, Instagram o Facebook son como reuniones familiares masivas, por lo que estaremos mejor sin tratar estos temas tan delicados. Por mucho que estéis tentados de iniciar una conversación o un debate relacionado… no lo hagamos. Acabaremos saliendo malparados porque siempre hay alguien con quien no coincidiremos en nuestras opiniones y quién sabe si ese encontronazo nos acabará dando problemas futuros. Seamos simpáticos, evitemos temas peliagudos.

3. Negatividad

Por lo general, las opiniones negativas echan hacia atrás a las personas que las leen. En las redes sociales hay mucha negatividad ya de por sí, por lo que no queremos contribuir a que haya todavía una mayor cantidad. Por supuesto, cuando decimos que no publiquemos nada negativo lo decimos en todos los contextos. No digamos algo malo sobre una noticia reciente, ni tampoco acerca de, por ejemplo, un famoso. Y en ninguno de los casos se nos ocurra hablar negativamente acerca de uno de nuestros clientes o de alguna entidad-persona que se pueda encontrar dentro de nuestro mismo círculo. Hacer algo así equivaldría a que nos prendiéramos fuego en mitad de la calle. Se trataría de un golpe muy duro que nos pasaría mucha factura posteriormente. Como decíamos antes, intentemos transmitir buenas vibraciones, porque al final esas son las cosas que hacen que la gente se encuentre a gusto cuando está viendo nuestras publicaciones o al navegar por nuestro perfil.

móvil

4. Algo que no encaja en redes sociales

Otro de los problemas de muchos emprendedores es que se cierran en banda y creen que las redes sociales son un medio para promocionar cualquier tipo de cosa, por mucho que no esté relacionada de forma intrínseca con las redes sociales. Por ejemplo, ni mucho menos una red social se tiene que utilizar para publicar la integridad de una nota de prensa de 1000 palabras. Eso no es lo que están buscando los usuarios que se pasean por Facebook. Es positivo que siempre tratemos de enfocar nuestras publicaciones exactamente en aquello que está buscando nuestro público o en lo que encaja mejor en el contexto en el que nos encontramos publicando. Si no tenemos algo claro siempre podemos fijarnos en los perfiles de los emprendedores de éxito que acumulan millones y millones de seguidores. No tengamos miedo en copiar, porque es positivo que seamos capaces de ser honrados y reconocer que aún estamos lejos de tener su mismo nivel de éxito.

5. Publicar demasiado

Tan malo es publicar demasiado como no publicar nada. Si abandonamos nuestros perfiles nos podemos despedir, porque la gente, los clientes y nuestros seguidores, pensarán que estamos de vacaciones. Y si publicamos en grandes cantidades también vamos a sufrir las consecuencias, porque los usuarios tienen una tolerancia determinada en las redes sociales. Hay que ser consecuentes e investigar previamente de qué tipo de tolerancia hablamos en cada red social. Por ejemplo, Twitter permite varias publicaciones diarias sin muchos problemas, pero en lugares como Instagram es mejor no publicar más de una vez al día.

Foto: Erik_LucateroTeroVesalainen

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