La situación en Haití seis meses después

La recuperación del país, más que lenta, parece estancada. Del millón y medio de desplazados por el terremoto sólo 28.000 han conseguido alojamiento. El gobierno del país está perdido y las ONG denuncian la ineficacia de la ONU para afrontar la situación. Por si eso fuera poco, los traumas entre la población que sufrió el sismo son generalizados. Cualquier mínimo ruido les hace sentir que la tierra se les tragará de nuevo.

Ya hace seis meses, pero poca cosa cambia

La actualidad es efímera, y aquello susceptible de convertirse en hecho noticiable lo es sólo durante el tiempo que resulta impactante o novedoso. A medida que pasan los días, los acontecimientos caen en el olvido mediático para dejar paso a otros de nuevos. Pero de mientras las realidades continúan. Así pues, hace seis meses la radio, prensa y televisión se hacía eco constantemente de la situación en Haití. Un terremoto, el más fuerte en siglos, devastó la zona y arrebató la vida a centenares de miles de personas. También dejó a más de un millón sin hogar. Una catástrofe dramática que paralizó al mundo y movilizó a los grandes organismos internacionales. Pero el tiempo pasó y de lo sucedido ya sólo nos queda el recuerdo. El problema es que los afectados, además de lidiar con el recuerdo, tienen que hacerlo con el proceso de recuperar su vida. Un proceso, por cierto, estancado.

Del millón y medio de desplazados que generó el terremoto, sólo 28.000 han conseguido alojamiento, según podemos leer en Nuevatribuna.es haciéndose eco de un informe de Médicos sin Fronteras. Lo que en un principio tenían que ser viviendas provisionales se han convertido en auténticos barrios desorganizados donde la población habita en tiendas de campaña endebles. Esta situación, además de ser deplorable, se convierte en un riesgo si tenemos en cuenta que se acerca la temporada de huracanes y ciclones. Tal y como viven esas personas, incluso una lluvia intensa puede ser un riesgo.


Todo ello es, según informan, a causa de una suma de factores que impiden que el país avance, ante la impotencia de las ONG y de la población. El gobierno no ha sido capaz de afrontar el problema con decisión en ningún momento y, según acusan las organizaciones internacionales, tampoco la ONU ha hecho mucho para cambiar la situación. «Desafío a cualquier país a que esté completamente operativo en la fase en que nos encontramos después de un desastre así», se defiende Imogen Wall, portavoz de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

Por si todo eso fuera poco, los daños psicológicos de los afectados les mantienen sumidos en un pánico constante. El terremoto y sus sucesivas réplicas están grabados con fuego en sus memorias, acentuando el temor de que un nuevo sismo azote sus vidas. «El terremoto se les ha metido literalmente en el cuerpo y el ruido está siempre presente. Tienen graves trastornos del sueño«, señala una de las desplazadas de Médicos sin Fronteras.

Los dramas humanos dejan secuelas, y eso es algo que no se cura en cuanto el acontecimiento deja de ser noticia. ¿Reaccionaremos sólo si la temporada de lluvias y tormentas vuelve a arrasar Haití? Esperemos no tener que llegar a este punto. Una vez más, organismos, gobiernos y medios internacionales se lamentarían de lo sucedido. Hasta que, también una vez más, todo quedara en el olvido. El pez que se muerde la cola.

Fuente: Nuevatribuna.es

Foto: Haiti Earthquake por United Nations Development Programme 

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