La irresponsabilidad de los marketplace online con el coronavirus

El coronavirus ha generado una oleada de especuladores que se quieren aprovechar de la escasez de mascarillas y otros productos.

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Hace unas horas hablábamos de cómo Facebook había decidido mover pieza en su lucha para frenar a quienes, haciendo gala de toda una faceta sin escrúpulos, están haciendo caja gracias al coronavirus. Y aunque es digno de aplaudir el movimiento que ha realizado la red social, también podemos apreciar que se trata de la mejor ocasión para manifestarnos ante muchos otros negocios que sí están dando cancha a estos aprovechados. Los motivos por los que permiten lo que permiten son claros: dinero. Todo, para bien o para mal, gira alrededor del dinero. Lo que suele depender son los escrúpulos que tiene cada empresa u organización implicada.

Facebook, que normalmente no es que sea la primera entidad online en lo relacionado con mostrar escrúpulos, ha dado una lección de cómo hay que actuar en este tipo de casos. En vez de eso, podrían haberse quedado tal cual viendo cómo los indeseables que se aprovechan de la desgracia del mundo programaban campañas publicitarias en la red social por las que claramente estaban haciendo un desembolso económico. Pero no, Facebook ha preferido cortar el grifo a estas personas sin escrúpulos para ponerle freno al problema y que al menos en su red social no haya quien se aproveche del coronavirus.

Esto es algo que no han hecho otras entidades y cuya situación clama al cielo, dado que son muchas las personas que se están viendo afectadas por ello. En especial nos fijamos en los marketplace, los bazares online en los que vendedores de todo tipo pueden poner sus productos a la venta y comercializarlos, en muchos casos sin controles ni siquiera para comprobar que se trata de profesionales, autónomos o empresas.

Uno de los principales lugares en los que se está multiplicando la aparición de anuncios de venta relacionados con el coronavirus es Amazon. En el portal de venta más grande de Internet hay vendedores que se encuentran revendiendo cajas de mascarillas por precios abusivos. También hay quienes las revenden a precios no tan altos, pero sí superiores a los costes originarios que tienen estas mascarillas en el mercado. Lo cierto es que en este tipo de caso, donde la salud de las personas prima por encima de todo, no hay un color gris. Es blanco o negro, pero no hay otra manera de verlo. Quienes compran mascarillas por 10 euros y las venden por 30 y quienes las compran por 10 euros y las venden por 1000 euros tienen la misma culpa y están en el mismo barco: el de la especulación.

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A día de hoy se ha convertido en una misión de lo más complicada encontrar mascarillas en Amazon. Vuelvan más rápido incluso que los productos más codiciados de tecnología o moda. Entre los muchos revendedores que tratan de comerciar con la seguridad de sus clientes quizá encontremos todavía algún producto de vendedores oficiales, fabricantes o empresas de verdad que se dedican al comercio, por lo que nunca está de más que sigamos consultando los listados.

Al igual que ocurre con Amazon, hay más portales en los que las ofertas para comprar mascarillas se han salido de lo establecido por las reglas del mercado. Es lo que ocurre en eBay, la plataforma líder de subastas, que en el pasado gozó de una importancia extrema, pero cuya utilidad ha ido decayendo debido a como poco a poco se han generado métodos de compra-venta más directos y económicos para los usuarios. Los anuncios de subastas relacionadas con mascarillas y productos de limpieza siguen intentando abrirse camino buscando a aquellas personas que llevadas por el pánico no les importa pagar el doble, triple o incluso mucho más por los productos en cuestión.

Uno de los servicios que con el paso de los años le ha quitado el mercado a eBay, Wallapop, también ha comenzado a ver cómo recientemente aparecían anuncios relacionados con la venta de mascarillas. Es la ley de la selva en un tipo de situación en la cual podríamos imaginar que la humanidad estaría unida para luchar contra la infección, pero en la cual siempre hay personas que se intentan aprovechar de las desgracias de los demás. Y estos individuos no dudan en buscar excusas y justificaciones a sus decisiones. Es el modus operandi habitual que se produce en otro tipo de casos, pero que en algo tan serio como la salud termina siendo doloroso y molesto a muchos niveles.

La pena es que los propios portales y páginas de anuncios no estén frenando a estos revendedores y que tampoco se les investigue por parte de la organización de competencia, que debería asegurarse de controlar los precios del mercado y los movimientos que se producen en el mismo. Ni siquiera se han establecido en las tiendas una serie de controles a nivel de la cantidad de cajas de mascarillas que puede comprar cada persona. Es el salvaje oeste y cada cual parece que está interesado en mirar solo por lo suyo.

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