Kenia, más cerca de acabar con la ablación

No es la primera vez que en Clavesocial te hablamos de la mutilación genital femenina, aunque en esta ocasión nos centraremos en el país africano de Kenia, uno de los lugares donde más mujeres se someten a este tipo de ritual, muchas veces de consecuencias desastrosas para su salud. Por no hablar de su vida sexual y los traumas que acarrearán estas niñas a lo largo de la edad adulta. La ablación es una costumbre que muchos asocian al rito islámico (una de las excusas más extendidas para practicarla es la religiosa, católicos y animistas también la llevan a cabo), pero lo cierto es que ni siquiera se encuentra contemplada como posibilidad en ninguno de los ritos existentes. La ablación se concibe como una suerte de «ritual» de paso entre la niñez y la edad adulta y se extiende por gran parte del territorio africano, aunque también se localiza en Asia, América e incluso se han dado casos en Australia y Europa.

ablación genital kenia

Kenia penaliza la mutilación genital femenina.

Como ya hemos dicho, en esta ocasión queremos hablarte de Kenia, pues con una medida contra la ablación femenina aprobada por el Parlamente el pasado 7 de septiembre, este país se convierte en uno de los primeros en condenar y perseguir esta práctica, erigiéndose como modelo a imitar por otras naciones. Así, cualquier persona que realice una mutilación genital a una niña, podrá ser denunciado y condenado a un máximo de siete años de cárcel y a una multa de 500.000 chelines (unos 3.650 euros). Ello, claro está, en el caso en que la chica en cuestión no haya fallecido tras la intervención, hecho que elevaría la condena a cadena perpetua. Por otro lado, cualquier individuo que humille o ridiculice a una mujer por no estar mutilada deberá cumplir una condena máxima de seis meses de cárcel.

No obstante, y pese a suponer un gran avance en materia de derechos humanos, también es verdad que estamos ante una práctica que forma parte de la cultura de muchos grupos étnicos y religiosos, que han integrado este ritual como parte de sus costumbres. Sin embargo, y según acierta Zeinab Ahmed, especialista en protección de los niños de UNICEF en Kenia, en declaraciones a El País, la ablación tiene más que ver con el sometimiento de la mujer, que con religión o cultura. «En general, se trata de controlar la sexualidad de las mujeres, los hombres creen que si una mujer no está circuncidada va a ser sexualmente activa y no se quedará en casa sola sino que irá e intentará transgredir su matrimonio«.

Como podemos comprobar, en la base de todo esto se encuentra el miedo a la libertad (sexual y de todo tipo) que podrían adquirir las mujeres. Esperemos que la ley disuada a más de uno y preserve el bienestar de miles de niñas keniatas.

Fuente: El País Mujeres

Foto: Nite_Owl

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