¿Hasta dónde deben apoyar las aerolíneas a sus respectivos países?

El gobierno de Nueva Zelanda se ha molestado mucho debido a una nueva hamburguesa promocionada por Air New Zealand.

Air New Zealand

Hace unos días la aerolínea Air New Zealand se transformó en el objetivo de todas las críticas del gobierno de Nueva Zelanda debido a la decisión que tomaron de ofrecer a sus viajeros una hamburguesa sintética absolutamente revolucionaria. El objetivo de los ejecutivos de la aerolínea consistía en explorar alternativas a la carne animal como forma de responder a la responsabilidad social que cada vez lleva más a trabajar en cambios en los hábitos de consumo.

El problema es que el gobierno no vio con buenos ojos que se presentara esta hamburguesa sintética que en cierto modo está diciéndole al mundo “come carne sintética y no comas la fantástica carne que producimos en Nueva Zelanda”.

Porque lo que no imaginó Air New Zealand es que el gobierno se tomaría como algo muy personal la presentación de esta hamburguesa que, no obstante, solo se ofreció a los pasajeros de la clase más cara de algunos de sus vuelos. La presentaron como forma de innovar, de ofrecer algo distinto al público y de llegar más lejos en la carrera por intentar hacer del mundo un lugar mejor. Pero claro está, quizá deberían haber pensado que la carne, al fin y al cabo, es uno de los productos más famosos de Nueva Zelanda. Eso nos lleva a la pregunta del titular, ¿hasta dónde deberían apoyar las aerolíneas a sus respectivos países de origen?

La pregunta tiene miga, sin duda. El enfado del gobierno de Nueva Zelanda tiene parte de razón al levantarse en armas contra la aerolínea, porque se ha sentido rechazada y engañada. En parte es como decíamos antes, como si le hubieran dicho a todos los turistas que llegan a Nueva Zelanda que la carne sintética es una opción y que se olviden de la carne roja que se produce en el país porque eso es cosa del pasado. Por otro lado, quizá no habría que ser tan drásticos, porque por mucho que una hamburguesa sintética nos parezca deliciosa es poco probable que decidamos abandonar la carne normal de buenas a primeras por ello. Más sería una idea que se nos iría metiendo poco a poco en la cabeza que algo automático.

Las aerolíneas es cierto que sirven como puente entre los visitantes del extranjero y los nuevos países que visitan. Por ello en sus menús a bordo suelen incluir platos de la región y mostrar documentales en sus pantallas donde se promocionan los destinos. Pero en cualquier caso no se debería limitar la creatividad y ni la capacidad de innovación por motivos como los que ha manifestado el gobierno de Nueva Zelanda. Hay que intentar tener la mente más abierta en todos los sentidos. ¿Y si Nueva Zelanda también pudiera ser líder en la producción de carne sintética?

Foto: Holgi

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