¿En qué consiste el copago sanitario?

El copago es una medida alternativa a la actual financiación del sistema sanitario, que actualmente se hace mediante la llamada ‘contribución a la seguridad social’, unos impuestos que se pagan proporcionalmente en relación al sueldo de cada trabajador. Esto es, los que más cobran tienen una deducción mayor que aquellos que disponen de rentas más bajas. El copago es un sistema que los diferentes partidos políticos están barajando para acabar con la deuda sanitaria y el derroche. Consiste, básicamente, en volver a pagar por las prestaciones sanitarias.

¿Crees que el copago acabará con la sobrecarga de centros de salud y hospitales?

¿Cómo se aplicaría el sistema de copago?

Mediante unas tasas dependiendo de la situación en la que se encuentre el paciente. Se baraja la emisión de un ticket moderador para ser atendido por el médico de cabecera o el pediatra, en el caso de los niños, y que tendrá un coste por consulta de 2 ó 3 euros. El cobro de una tasa de urgencia es otra de las opciones que se barajan, y se aplicará en caso de que el médico de turno establezca que se ha acudido a consulta sin causa justificada. En farmacia, se baraja el cobro de un porcentaje mínimo para jubilados del 10%, como el de los pacientes crónicos, o bien según la renta. La cuarta de las medidas que se ha puesto sobre la mesa es la de desvincular de la seguridad social determinados servicios de alto coste, como actualmente ocurre con la odontología o la podología. En este caso, o bien se paga aparte o bien se contrata un seguro privado. Si quieres conocer más detalles sobre la implantación del copago, aquí te dejamos un pdf con información.

Voces en contra

Llegados a este punto, hemos de decir que son muchos los detractores de este sistema de (re)financiación. De hecho, los españoles ya pagamos un copago muy importante en farmacia: los pacientes de enfermedades crónicas, como hemos apuntado antes, aportan el 10% de sus medicamentos; mientras que las personas activas lo hacen en un 40%. Aclarado este punto, escuchemos algunas de las voces que han lanzado sus argumentos en contra de un sistema sanitario más caro. Para el periodista Juan Carlos Escudier, columnista en Público, el copago no es la solución porque tan solo sufragaría el 0,85% del gasto sanitario. Para él, la deuda sanitaria es un problema estructural: un 50% se va en sueldos y casi un 28% en la minuta farmacéutica.

Desde el periódico Levante-emv se recoge la opinión de los distintos sindicatos, que ven en el copago un ataque a dos de los principios fundamentales del sistema sanitario público: la equidad y la igualdad de acceso. De nuevo, se hace mención a que dicho sistema no solucionaría un problema de gasto que es estructural y que necesita de otras medidas. El secretario de sanidad de la UGT, Miguel Usó, afirmó que, a la larga, el copago puede encarecer el gasto sanitario: aquellos con menos recursos no querrán ir, o no lo harán por miedo a la penalización «por causa no urgente», con lo que su problema de salud podría empeorar y costar más caro. Agrupar determinados servicios como las resonancias y reducir los costes burocráticos es la propuesta de CSI.F.

Voces a favor

Aquellos que se sitúan a favor del copago, por su parte, afirman que este esfuerzo por parte del contribuyente ayudará a conservar una sanidad pública de calidad. En caso contrario, y dada la insostenibilidad del sistema, se perderían servicios esenciales, siendo los mayores perjudicados las clases económicas más bajas, pues los contribuyentes de renta alta siempre tienen la opción de pagar un seguro privado. Así, (re)pagar parece ser una alternativa para reducir la deuda sanitaria y el derroche que suponen las ‘visitas innecesarias’.

¿Tú qué crees? ¿Piensas realmente que el sistema es insostenible? ¿Aceptarías las medidas que impone el copago? ¿Existen otras soluciones?

Foto por Víctor Santa María en Flickr

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