El calentamiento de la Tierra provoca el cruce de especies

El calentamiento global ha provocado que muchas especies se tengan que adaptar a los nuevos climas. Uno de los que más llama la atención ha sido el oso polar, que ante el inminente deshielo del Ártico, se está empezando a cruzar con el oso grizzly, que habita el norte de Canadá. Ya se han encontrado dos ejemplares de este cruce, aunque poco han durado, pues cazadores furtivos han acabado con ellos.

Los osos polares se tienen que adaptar al cambio climático

Los efectos del calentamiento global del planeta ya se dejan ver. Y no hablo de los calurosos veranos que hace. Ni siquiera de los fríos inviernos que estamos pasando últimamente. Y tampoco me refiero a las, ya habituales, catástrofes meteorológicas. Estoy hablando del cruce de especies: la Ley de la supervivencia de Darwin en su máxima expresión. Es sabido por todos que no sólo la mano del hombre hace desaparecer cientos de especies. No hace falta que sea a través de la caza furtiva. Los seres humanos, mediante su actividad productiva, contamina ríos, mares y bosques, lo que provoca que muchos ecosistemas se encuentren en verdadero peligro. De ahí que muchas especies desaparezcan. Y esto en gran parte se produce porque no saben adaptarse a los nuevos cambios. Con el calentamiento global ocurre lo mismo.

Un grupo de científicos de la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) está estudiando los efectos de la pérdida del hielo en el Ártico. El deshielo puede acabar con la vida de decenas de especies. Es decir, se extinguirán porque no saben adaptarse a los nuevos medios. Sin embargo, ¿supondrá el fin de todos? La adaptación no siempre tiene que venir en forma de eliminación, también puede darse en forma de mutación.


El ejemplo que os traigo hoy sobre esta mutación para combatir el cambio climático es el del oso polar. Esta especie vive sobre el hielo del Ártico, pero su extinción, aunque preocupaba a muchos, parece que empieza a ser cuestionada. Es cierto que, en unos pocos años, algunos de los animales que actualmente viven en el Polo Norte tendrán que emigrar hacia tierras más firmes. Pues bien, el oso polar ya parece haber encontrado no sólo dónde quedarse, sino también con quién quedarse. Y es que ya se ha constatado un caso de cruce entre este oso y el oso grizzly, que habita el norte de Canadá. El ejemplar encontrado poseía una piel variegada, vamos unos oso con manchas blancas y marrones, y su forma no encajaba con ninguna de las otras dos especies. Parecía un híbrido y así fue. El análisis de su genoma lo ha confirmado. Hace poco también salió otro ejemplar de idénticas condiciones. Sin embargo, ambos casos han sido abatidos por cazadores furtivos. Ya se sabe que si no es el cambio climático quien azota a las especies animales lo hace el propio hombre.

Foto: Guerretto

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