Cierra la residencia infantil de la AECC en Valencia

La Junta Provincial de Valencia de la AECC ha cerrado su residencia infantil pese a su buena situación económica y a que su mantenimiento solo representaba un 7% del presupuesto de la Asociación.

Una de las peores consecuencias de la crisis ha sido el fin de subvenciones y ayudas a los dependientes y enfermos o el cierre de residencias. Este es el caso en el que hoy nos fijamos, ya que la Junta Provincial de Valencia de la AECC ha cerrado la residencia infantil en la capital del Túria, que acogía gratuitamente a los niños o jóvenes oncológicos y a sus familias durante el tratamiento.

La decisión no está exenta de polémica, tanto por lo que implica como por las razones esgrimidas por el presidente de la Junta, Tomás Trenor, que justificó el cierre porque en los últimos cinco años la ocupación se redujo a la mitad y los familiares prefieren instalaciones «más cercanas» al nuevo hospital La Fe, al que se trasladaron estos pacientes desde el antiguo, situado frente a la residencia.

Sin embargo, algunos sectores de la AECC señalan que este año la ocupación de la residencia era de 3 niños (el 50%) hasta su cierre el 31 de julio y que el problema de la distancia a la Fe se solucionó con taxis concertados con la junta. Además, critican que niños procedentes de municipios como Lliria o Sagunto tardan más en llegar a la nueva Fe desde su pueblo que si estuviesen en el centro.

La residencia infantil tiene capacidad para seis niños y un acompañante, y está en un edificio que la Conselleria de Cultura valenciana cedió expresamente a la AECC para este fin. Los sectores críticos con el cierre recuerdan que su mantenimiento no supera el 7% del presupuesto anual de la Asociación, por debajo de otras partidas como la lucha contra el tabaquismo, lo que hace todavía más incomprensible la decisión de la Junta.

Pese a las palabras de Trenor, los jóvenes pacientes de cáncer tampoco tienen otras alternativas. La única es la Casa Ronald McDonald, de la Fundación Ronald McDonald, que puede albergar a 16 jóvenes, aunque a diferencia de la residencia infantil de la AECC ni está dedicada en exclusiva a pacientes oncológicos ni se pueden seguir tratamientos domiciliarios como los que se ofrecían en la residencia infantil.

Desde que abrió sus puertas en el 2000 para acoger a los niños que acuden a los hospitales públicos de Valencia para someterse a tratamientos oncológicos, la residencia infantil era la joya de la corona de la Junta de Valencia. Sin embargo, tras su cierre, Madrid se queda como la única ciudad con un centro de estas características.

Vía: El Mundo

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