8.600 niños saharauis pasarán el verano con familias españolas

La iniciativa ‘Vacaciones en Paz’ permite cada año que miles de niños saharauis pasen los meses de verano con familias españolas, algo que no solo les permite mejorar su salud al enriquecer su dieta, sino que también les da la oportunidad de vivir en paz durante unos meses disfrutando de todas las comodidades de la vida en Occidente.

Una de las iniciativas solidarias más arraigadas en nuestro país y quizá también una de las más con movedoras es la de  la acogida de niños saharauis por parte de familias españolas para que pasen el verano en nuestro país disfrutando de toda una serie de comodidades impensables en su lugar de origen. Este año, una vez más la iniciativa promovida por  la Comisión Estatal Vacaciones en Paz, traerá la felicidad a la vida de alrededor de 8.600 pequeños saharauis, la cifra de menores que según la comisión se  verán beneficiados de la campaña de 2011 que lleva por lema  ‘Acoge una sonrisa’.

Los menores saharauis que vienen a España descubren una nueva forma de vida.

Aunque se trata de una cifra muy buena, lo cierto es que la crisis económica que está sufriendo nuestro país ha complicado el desarrollo de esta iniciativa ya que muchas familias que tradicionalmente acogían a menores saharauis han visto reducidos sus ingresos y, por lo tanto, sus posibilidades de acoger a un miembro más en la familia.

La campaña, sin embargo, aún no está cerrada por lo que si hay nuevas familias dispuestas a llevar la felicidad a la vida de los menores aún están a tiempo de hacerlo. De hecho, actualmente, las distintas asociaciones de ayuda y solidaridad con el pueblo saharaui están trabajando en la búsqueda de estas familias que puedan ofrecer a los niños una oportunidad para salir del desierto durante unos meses en los que las durísimas condiciones de vida que allí imperan se recrudecen al superarse incluso los  las temperaturas superan diariamente los 50 grados de temperatura. Asimismo, el programa supone una gran oportunidad para que los menores mejoren su estado de salud, al enriquecerse su dieta que normalmente es insuficiente, y al pasar por  diferentes revisiones médicas, algo impensable para estos menores que viven con sus padres en campamentos de refugiados.

Quienes acogen a estos niños, no obstante, aseguran que son más los beneficios que reciben que el “coste” de tener a un miembro más en la familia. Se trata de pequeños necesitados de cariño, que desconocen los aspectos más básicos de una vida llena de facilidades como la que nosotros tenemos y que, con su sorpresa y agradecimiento antes los más pequeños detalles, llevan la alegría a las familias que los acogen. De ahí que no sea extraño que se creen  vínculos muy fuertes entre las familias de acogida, los niños y sus familias que suelen repetir año tras año hasta que los menores completan el rango de edad  que les permite participar en este proyecto situado entre los 7 y  los 12 años.

Imagen: Campaña Vacaciones en Paz 2011. Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara

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