¿Qué hacían los grandes ejecutivos de hoy cuando eran jóvenes?

¿Qué estaban haciendo los actuales grandes ejecutivos de las empresas cuando solo tenían 25 años?

Ejecutivo trabajando

Si somos emprendedores es posible que lo hayamos decidido después de ver triunfar a otras personas que han seguido sus propios caminos con ideas propias. Nadie puede decir que no se siente inspirado o influido por quienes han triunfado antes. Y a veces nos olvidamos de que esas personas que ahora ocupan puestos de CEO y que nadan en dinero en un tiempo fueron emprendedores como nosotros que empezaron de abajo hasta llegar arriba.

Por eso nos ha gustado mucho un reportaje que hemos visto en Business Insider que habla de lo que estaban haciendo una serie de grandes ejecutivos actuales a la edad de 25 años. Hay grandes contrastes con todo tipo de perfiles, desde los que ya tenían tanto dinero que podían hacer lo que quisieran hasta los que trabajaban en posiciones con sueldos ajustados. Eso ha sido más que suficiente para que decidamos hacer una lectura y contaros algunos de los ejemplos que más nos han gustado.

Y comenzamos con Kat Cole, que ahora mismo es la COO de Focus Brands y que en el pasado ocupó la posición de presidenta de Cinnabon. ¿Sabéis qué hacía Cole cuando tenía 25 años? Trabajaba en Hooters, el bar donde te atienden chicas con curvas generosas a las que no les importa tener sonrisas interminables con sus clientes. Cole comenzó como camarera a los 17 años y fue subiendo posiciones hasta que a los 26 años era la vicepresidenta.

Larry Ellison, fundador de Oracle, estaba trabajando como programador en varias firmas hasta que posteriormente llegó a triunfar de forma global. Para Mark Zuckerberg, cocreador de Facebook, fue un año importante, porque resultó la primera vez que la red social se ponía en números verdes y comenzaba a dar beneficios. En ese momento la red la usaban 300 millones de personas. Martha Stewart, por su lado, era stockbroker en Wall Street y poco antes había trabajado como modelo.

El inversor Mark Cuban era camarero y trabajaba como vendedor en una tienda de informática. Arianna Huffington, la fundadora del Huffington Post, recorría el mundo en compañía de su novio cubriendo conciertos y festivales musicales para la BBC. Richard Branson, de Virgin, ya había abierto su primera tienda a los 22 años, y a los 25 estaba camino de alcanzar una auténtica fortuna.

Trabajando

Lloyd Blankfein, de Goldman Sachs, era un abogado que no era feliz en su trabajo. A la autora de la saga de libros Harry Potter nadie la conocía hasta que se le ocurrió la idea sobre la historia mientras viajaba en tren. No lo tuvo fácil, nadie quería editarle el libro. Al rapero Jay Z, que es una autoridad en la industria musical, nadie le conocía por mucho que ya estuviera metido dentro del sector.

El famoso diseñador Ralph Lauren trabajaba como asistente en otra empresa, Elon Musk fundaba su primera empresa que luego vendió y reinvirtió en crear PayPal. Los ejemplos son constantes y numerosos. Es cierto que hay una gran parte de estos ejecutivos que no hemos mencionado porque lo que estaban haciendo a los 25 años era: estudiar en la universidad algún máster o dar soporte al negocio de sus padres que luego continuaron y mantienen activos. Pero más allá de estos profesionales hay otros muchos que se han curtido y hecho así mismos con esfuerzo y superación. Esos son los ejemplos en los que nosotros os recomendaros fijaros.

En realidad el margen de los 25 años lo hemos puesto por influencia del artículo escrito por Business Insider, pero no querríamos que tengáis en cuenta esta barrera de ninguna manera. Hay emprendedores que han alcanzado el éxito a los 30, los 40 o incluso los 50 años. La creatividad, el esfuerzo y la pasión no conocen de edades, así que da igual el momento de vuestra vida en el que os encontréis si tenéis ganas de hacer algo para intentar alcanzar el éxito. Y por otro lado, también nos gustaría dejar constancia de que no todos los emprendedores alcanzan ese nivel de fama, riqueza y éxito que tienen estas personas de las que hemos hablado y creer que esto es real se trata de un grave error. En general no habría que marcarse unas metas exactas, no unos límites que nos impidan disfrutar del viaje. Hay que trabajar duro, esforzarse, tirar hacia adelante y después comprobar hasta dónde hemos llegado, pero solo cuando tengamos un minuto para descansar. Y como seguro que ya sabéis, los emprendedores no tenemos ni un minuto de descanso.

Pero es bonito y muy positivo ver que tanta gente puede alcanzar sus sueños si se lo propone y pone sobre la mesa todo el esfuerzo necesario. La inspiración siempre es buena, la imitación mala, hay que buscar un camino propio que nos permita convertirnos en aquellos que deseamos ser. El ejemplo de estos grandes ejecutivos es una buena manera de ir comenzando para conseguirlo.

Vía: Business Insider

Foto: Free-PhotosFree-Photos

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