¿Quién se sube al barco?

Existen ciertas reglas de oro que se deberían seguir para seleccionar el mejor personal posible para emprender una nueva aventura profesional

Bien, ya tenemos el proyecto empresarial definido, hemos hecho plan de empresa, gestionado los temas administrativos, proveedores y demás, contactado con los primeros clientes, e incluso tenemos una bonita oficina dónde empezar a trabajar. Pero… un momento. ¿Dónde está la gente?

Escoger bien tus compañeros de viaje es fundamental para llegar a buen destino

Sin duda, cuando un emprendedor decide tirar adelante su sueño es habitual que empiece sólo o con la compañía de algún otro loco ilusionado. De este modo, a medida que los planes se materializan y se consiguen beneficios y unos resultados esperados, los requisitos de empleados crecen. Ese es el momento en el que debemos plantearnos una cuestión vital para el futuro de la empresa: seleccionar el personal. Importante, no cabe duda, por lo mucho que influirán los valores humanos en el devenir del proyecto empresarial, mucho más que cualquier otro input de los antes mencionados. Así pues, antes de lanzarnos a contratar al primer amigo de turno y ofrecerle el cargo de vicepresidente de la empresa, cabe conocer algunos de los puntos importantes de la contratación de personal. Estas son reglas de oro que nos asegurarán llegar a buen puerto.

– Analiza concienzudamente los puestos necesarios: Y es que es muy habitual, sobre todo en empresas familiares, que se designen tantos puestos como miembros tiene esa familia, hinchando los requerimientos reales de mano de obra. Es por ello que se ha de ser realista y examinar bien qué miembros cumplen con las características adecuadas para cada rol y designar solo los puestos necesarios.

– Huye de las «contrataciones espejo»: Es también habitual caer en el error de querer cerca personas con afinidad a nosotros, y que dispongan incluso de nuestras mismas habilidades. Sin embargo, contratar un colaborador con nuestro mismo perfil o forma de pensamiento no nos va a complementar ni va a dar respuesta a tareas a las que no podemos llegar por nuestra formación, y justamente por ello solicitamos una ayuda externa.

– Pondera bien salarios y funciones: Debemos tener en cuenta que un trabajador motivado es tanto el que se siente reconocido, económica y socialmente hablando, pero también el que ve perspectivas de mejora profesional. La ambición es un motor muy importante dentro de la realización profesional de todos nosotros. Así pues, tenemos un alto potencial de «contagiar» nuestros sueños a otras personas, pero debemos valorar correctamente los salarios de acuerdo con las funciones.

– Aprende a delegar cuando sea necesario: Las compañías que ofrecen servicios de outsourcing, como Randstad, pueden ser una alternativa muy válida para nuestras necesidades empresariales, si estamos experimentando un rápido crecimiento exponencial. Las opciones de externalización pueden ofrecernos mayor tranquilidad en muchas ocasiones, ya que estaremos delegando tareas a expertos. Además, tendremos la seguridad de que las legislaciones laborales vigentes son cumplidas, y de que contaremos con la mejor tecnología en la administración de los recursos humanos. Tenemos que pensar que cuando una empresa crece aceleradamente, el empresario ha de estar concentrado en el desarrollo de su plan de negocios, aprendiendo así a delegar algunos procesos que le entorpecerían el paso.

Foto: Smith Greg

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