¿Qué pueden aprender los emprendedores de Woody Allen?

Los emprendedores pueden aprender mucho de Woody Allen para triunfar en sus respectivos trabajos.

Película de Woody Allen

En Hollywood podemos ver a un gran número de estrellas y celebrities que marcan tendencia día tras día. Pero entre todos esos personajes que se pasean por la alfombra roja, uno de los más peculiares es Woody Allen. El cineasta norteamericano es una de las personas más conocidas e influyentes en todo el mundo, no solo por la gran cantidad de películas que ha realizado, sino también por sus excentricidades y su particular estilo de vida. A pesar de llevar más de 50 años en el mundo del cine, el director sigue llevando una vida muy tranquila, puesto que para él para poder triunfar en su trabajo lo más importante es seguir siendo uno mismo (aunque eso signifique ser Woody Allen).

Son muchos los largometrajes que podemos nombrar de Woody Allen, desde Annie Hall o Match Point hasta Granujas de medio pelo o Magia a la luz de la luna. Todos ellos tienen su particular estilo. Parece increíble cómo un mismo cineasta que lleva tanto años en el cine se sigue revalorizando y sorprendiendo al público, sumando tantos seguidores como detractores.

Dicho esto, Woody Allen tiene mucho que enseñarnos a los emprendedores tal y como leemos en un interesante y mordaz artículo de Techcrunch que dejamos enlazado al final de nuestra versión para que lo podáis leer íntegro.

El miedo al fracaso

Seguramente todos tenemos miedo al fracaso. Ya sea en el terreno profesional como en el personal, fracasar en algo puede ser frustrante para nosotros. Sin embargo, para Woody Allen el fracaso puede llegar a ser un buena oportunidad para alcanzar el éxito. Aunque parezca todo lo contrario, los fracasos pueden ayudarnos a seguir hacia adelante. Según el cineasta, arriesgarse a fracasar es importante. Hay que hacerlo para que así podamos llegar a conseguir triunfar en proyectos en los que no nos sentimos tan cómodos y donde existen riesgos. Aunque las películas del director suelen triunfar, si repasamos la amplia lista de largometrajes que ha grabado a lo largo de su trayectoria profesional seguro que encontramos más de un fracaso. En el año 1976, en una entrevista que concedió a Rolling Stone, Allen comentó que le encantaría hacer algo en un terreno que no dominara para exponerse al fracaso y que el público lo viera. Allen es una persona que no tiene miedo al fracaso, puesto que piensa que gracias a ello podemos llegar a superarnos.

Flexibilidad ante todo

Para muchas personas Woody Allen es un auténtico “dios” del cine teniendo en cuenta que lleva muchos años trabajando en esta industria y que ha conseguido más de un galardón por ello. A pesar de tenerlo en un pedestal, a Allen no se le ha subido la fama a la cabeza y es capaz de reconocer sus errores siempre que los comete. Para el cineasta este reconocimiento hace a las personas más grandes y le ayuda para luego actuar en consecuencia según los errores que haya cometido. Es una persona flexible en su trabajo por mucho que tenga establecido un patrón, ya que siempre comienza sus películas con un guion predeterminado y a lo largo del rodaje este va cambiando, realizando modificaciones inesperadas.

Allen lo tiene claro: el cambio es fundamental en cualquier ámbito de la vida para poder ajustarnos al o que nos resulte más cómodo a nosotros o a las personas que trabajan con nosotros. Tenemos que ir improvisando en nuestras decisiones, adaptándonos a lo que nos beneficie más en cada caso.

Joven Woody Allen

Lo perfecto de lo imperfecto

¿Piensas que las películas de Allen son todas perfectas?, te equivocas. De hecho, según ha comentado el propio cineasta sus largometrajes son todos imperfectos. Allen ha explicado que él siempre intenta buscar la perfección en cada imagen y toma, pero que en realidad la perfección absoluta no existe, siempre va a ver algún imprevisto que cambie la escena. Según ha comentado, esto es lo que hace especiales todas sus películas, jugando con lo imperfecto para ofrecer un resultado brillante. El director ha llegado a catalogar sus largometrajes de grandes decepciones, puesto que el resultado final no se asemeja en gran parte a lo que él tenía proyectado. No se frustra por la imperfección, todo lo contrario, aprovecha para realizar creaciones únicas y es la combinación de todo esto lo que hace tan especiales los trabajos de Allen.

Woody Allen

Siempre con confianza

Siempre se ha dicho que la experiencia es un grado y en el caso de Woody Allen podemos decir que hasta dos. El cineasta lleva más de 50 años trabajando en la industria del cine y eso es algo que se nota en todas la películas que ha creado. Aunque es cierto que en sus primeros largometrajes no se veía impresa su huella, poco a poco ha sido capaz de crear un estilo único que lo ha catapultado a lo más alto del cine. Una de sus bazas más preciadas es la confianza que tiene en sí mismo. Según ha comentado en varias ocasiones, el llevar tanto tiempo en este mundo ha hecho que confíe en el trabajo que realiza.

Por este motivo es capaz de innovar en sus películas y reinventarse. Sin ir más lejos, un buen ejemplo de ello lo podemos ver en el film Maridos y mujeres, donde Woody nos presenta una película grabada con una cámara de mano, algo muy novedoso en la época (el año 1992). Allen pudo hacerlo debido a la confianza que tiene en sus proyectos y en su trabajo, una confianza que ha ido adquiriendo en cada paso que ha dado dentro de esta industria.

100% productivo

En cualquier trabajo que se precie la productividad es un factor importante que hay que tener muy en cuenta. Allen es muy productivo. Tiene que serlo, puesto que por norma general suele sacar una película al año aproximadamente, algo que no hacen todos los cineastas. También es capaz de escribir una historia o una obra de teatro en muy poco tiempo y esto es señal de que las horas que dedica a su trabajo son muy productivas. Tal y como apuntó en el año 1980 en una entrevista, lo ideal para Allen es trabajar entre 3 y 5 horas y luego disfrutar de la vida diaria. Según el director, no hay que machacarse trabajando, es mejor dedicar menos horas pero que sean productivas y en las que la imaginación brille con luz propia. En un principio realizaba sus proyectos haciendo uso de la impulsividad, pero se dio cuenta de que esto no le daba tan buenos resultados y por este motivo decidió llevar un hábito de vida, seguirlo y poco a poco crear sus trabajos con paciencia. Además, su truco es dejar el proyecto en el momento en el cual está más motivado, así se asegura que al día siguiente seguirá teniendo ganas de continuar con la historia.

Como puedes darte cuenta, Woody Allen tiene muchos trucos que los ha ido llevando a cabo a lo largo de todos estos años para convertirse en la figura que representa a día de hoy. Los emprendedores tenemos mucho que aprender de él y de la manera en la que afronta cada nuevo reto al cual se enfrenta, dado que ha triunfado y lo sigue haciendo incluso décadas después de comenzar en el mundo del cine.

Vía: Techcrunch

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