¿Qué es la resiliencia y cómo nos podemos beneficiar de ello?

Adoptar la resiliencia

A lo largo de nuestra vida nos encontramos con problemas y adversidades que no deseamos y que tenemos que solucionar en muchos aspectos. Ya sean en temas personales con familiares, amigos, parejas o relaciones laborales, en temas económicos y en muchas otras circunstancias, el ser humano se encuentra con continuas dificultades que debe ir solventando. Y para superarlos puede haber diversas maneras de enfrentarse a ellos. Una de ellas, una muy recomendada, es hacerlo con resiliencia, o lo que es lo mismo, encarar los trabas que nos encontramos en el día a día con positivismo para ir avanzando, creciendo y aprendiendo incluso de los propias situaciones complejas que se nos plantean.

La resiliencia no es más que una forma de afrontar la vida donde cada obstáculo es una oportunidad para crecer como persona y aprender. Acoger con positivismo cualquier inconveniente que podamos padecer a lo largo de nuestra existencia ayudará a solucionarlo y obtener provecho incluso de las situaciones que nos parezcan más adversas. Por tanto, las personas resilientes tienen la virtud de convertir el peor de los problemas en algo positivo.

En muchas ocasiones, las personas no son capaces de afrontar los problemas que se les vienen encima y acaban siendo devorados por ellos, llegando a sufrir incluso problemas de salud, como depresiones o ansiedades, o viendo resentidas sus relaciones personales en el ámbito familiar, social y laboral. Una disputa con un amigo, perder un ser querido, que te despidan en el trabajo, alguna enfermedad o sufrir problemas económicos… Todos ellos, y un sinfín más, son ejemplos de los obstáculos que una persona, ya sea en solitario o en conjunto, tiene que afrontar a lo largo de su vida, y según la forma de enfrentarse a ellos el resultado puede ser bien distinto.

Hay dos opciones opuestas para afrontar dichas situaciones de estrés, dejarse caer, hundirse y no atreverse a superarlas por miedo o cualquier otra circunstancia o bien “coger el toro por los cuernos” y mirarlas de la manera más positiva para solventarlas y incluso llegar a ver ese momento delicado y adverso como una oportunidad para aprender, como una enseñanza de vida que te haga crecer. La resiliencia no es una cualidad innata del ser humano, no es algo que las personas traigan de fábrica o no. Esta capacidad psicológica se puede adquirir con el tiempo, incluso ya en la edad adulta, y se puede ir perfeccionando con los años y ser cada vez más resiliente en los problemas diarios. Y esta mejora puede deberse a la propia experiencia de la persona, que a base de golpes ha conseguido actuar con resiliencia o bien por la influencia de un familiar o persona cercana que te ha impulsado a actuar de una manera tan positiva en la vida.

Así las cosas, cualquier persona que se lo proponga y sea capaz de ordenarse psicológicamente puede conseguirlo. Las personas resilientes, al fin y al cabo, son las que consiguen estructurar sus recursos psicológicos para adaptarse a momentos difíciles y superarlos, y tienen unas características muy marcadas y fáciles de detectar.

La resiliencia en la vida

Son personas positivistas. Una característica imprescindible en personas resilientes es actuar continuamente con optimismo. Para ellas, un problema o adversidad se transforma en una experiencia más que te plantea la vida y que te ayudará a crecer y puede llegar a ser una enseñanza más. Cualquier contratiempo que se presente es una nueva oportunidad en la vida de aprender. Son conscientes de sus defectos y virtudes. Son capaces de analizar cuáles son sus puntos fuertes y débiles y utilizarlos ante la adversidad. Son plenamente conscientes de hasta dónde pueden llegar en una u otra situación. Conocer tus limitaciones también ayuda a la hora de solventar una situación compleja.

Las personas resilientes confían plenamente en sus capacidades. Al conocer y analizar sus virtudes y defectos, estas personas son capaces de comprender de forma objetiva las metas que pueden alcanzar y las situaciones donde necesitarán de alguna ayuda externa para salir airoso de una situación de estrés. Saben perfectamente lo que pueden lograr y dónde está su límite. Se trata de personas con alta capacidad creativa. Una vez solucionado el problema, para ellas la cosa no queda ahí. Para la persona que actúa con resiliencia no se trata solo de poner una solución a una adversidad y dejarlo estar, sino que intentan situar las cosas incluso mejor de lo que estaban antes, basándose en su capacidad creativa.

Son personas flexibles. Las personas resilientes conocen perfectamente el objetivo que quieren alcanzar, pero también son capaces de adaptarse a nuevas situaciones y reconducir el rumbo para alcanzar la meta. Tienen claro el objetivo, pero no consiste en ser de idea fija y no moverte de ahí, sino que tienen la habilidad y la flexibilidad necesaria para cambiar de planes. Son perseverantes. Luchan con ahínco por lograr el objetivo e insisten hasta lograrlo. Eso sí, con la flexibilidad comentada anteriormente para ayudarse de factores externos y no luchar contra todo y todos en su camino por lograr el fin. Las personas resilientes se toman la vida con humor. Tienen la capacidad de afrontar los problemas con esa pizca de humor necesaria para resolverlos positivamente. Son capaces incluso de hacer bromas o chistes con sus propias desgracias.

Su entorno está compuesto por personas positivas. Las personas resilientes se rodean de otras que transmiten esa positividad necesaria para afrontar la vida. Se alejan de las relaciones tóxicas, lo que les da la estabilidad y la fuerza parar ganar la batalla a las adversidades. También tienen conciencia plena. Las personas resilientes viven el presente, ni se atormentan por episodios pasados ni se preocupan por lo que pueda suceder en un futuro próximo o lejano. Viven el día a día con intensidad y son capaces de apreciar el más mínimo detalle del que aprender.

Positivismo

La personas resilientes son capaces controlar sus emociones. Tienen la capacidad de adaptar sus emociones cuando no son capaces de cambiar la realidad. Es imposible controlar todos los aspectos de la vida a todas horas, por tanto es de gran utilidad adaptarse a momentos que no podemos controlar.
Son personas que se dejan ayudar. Como son plenamente conscientes de sus habilidades y defectos, las personas resilientes dejan a un lado la tozudez en momentos de dificultad, se dejan ayudar y se apoyan en su entorno más cercano. Si fuera necesario, no tienen problemas en contar con la ayuda de profesionales.

En definitiva, y con todo lo expuesto anteriormente, la persona resiliente tiene que tener como forma de afrontar la vida una positividad constante que le haga abordar situaciones adversas de cualquier ámbito con el optimismo para verlas como una enseñanza de vida y una oportunidad para crecer como persona, todo ello con la ayuda de su entorno más cercano, en el caso de que fuera necesario. De hecho, el concepto de la resiliencia ha evolucionado desde su aparición y ha pasado de ser una cualidad innata de un solo individuo a formar parte de ambientes familiares, laborales y comunitarios. Así, hoy en día ya se conoce la resiliencia como un proceso que responde a tres modelos: un modelo “compensatorio”, otro “de protección” y por último uno “de desafío”. ¿No estaría bien que todos fuéramos un poco resilientes?

Foto: Free-Photosbearinthenorthrawpixel

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