Las plataformas de movilidad urbana se multiplican pese a las presiones

Ya sea mediante servicios integrales (‘Ridesharing’) o alquilando vehículos por un tiempo concreto (‘Carsharing’), las alternativas se multiplican en el sector del transporte privado.

uber

La polémica entre los taxistas de media Europa y la compañía estadounidense Uber marcó, en opinión de muchos analistas, el choque entre la concepción tradicional de un negocio y las nuevas posibilidades que ofrece el desarrollo tecnológico. El desenlace de aquel enfrentamiento fue, en la mayoría de los casos, la prohibición o suspensión de la actividad de Uber en determinadas ciudades o incluso países. Ello no evita que las alternativas sigan ganando fuerza y que los consumidores las apoyen cada vez en mayor medida.

El usuario tipo de los servicios de movilidad urbana está cambiando, al menos en las grandes ciudades. El transporte público sigue siendo una opción muy popular pero en el terreno del transporte privado el otrora intocable sector del taxi sufre una competencia feroz. Aun con Uber en fuera de juego (está adaptándose a las normativas españolas), el usuario interesado en utilizar un servicio alternativo al taxi dispone de opciones como Cabify. Esta plataforma sí que exige licencias a sus conductores pero el coste del servicio es mucho menor que el de los taxis.

Uber y Cabify forman parte de la categoría ‘Ridesharing’, en la que se incluirían todas las plataformas que ofrecen un servicio de transporte integral, esto es, coche más conductor. También aquí figuraría MyDriver, si bien esta aplicación tiene un sesgo más exclusivo -ofrece un chófer profesional y un vehículo de alta gama- y sus tarifas superan a las del taxi. La otra categoría es ‘Carsharing’, de la que forman parte todas las plataformas que ofrecen un vehículo para que sea el usuario quien lo conduzca.

En esta última clasificación encontramos absolutamente de todo. Amovens, por ejemplo, permite a los propietarios de un vehículo alquilarlo por horas o días a otro usuario. El proceso es totalmente seguro porque antes de recibir las llaves, el conductor ocasional puede examinar el coche y la documentación. Car2Go, en cambio, es una propuesta más innovadora que ofrece 350 coches eléctricos en distintos puntos de Madrid para que los usuarios paguen según el número de minutos de uso. Una tendencia imparable.

Vía: elEconomista.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...