Importantes cambios fiscales para los emprendedores a partir de enero

Los autónomos y pequeños empresarios mejorarán ligeramente su situación tributaria con el nuevo año, aunque las características de cada negocio influirán en el impacto final.

impuesto
La aplicación de la primera fase de la reforma fiscal se llevará a cabo simultáneamente con el inicio del próximo año. Aparentemente, el Ministerio de Hacienda se ha devanado los sesos para lograr una rebaja sustancial de los impuestos que la mayoría de los españoles deberán pagar en 2015. Sin embargo, lo cierto es que Cristóbal Montoro ha descafeinado considerablemente el impacto de su reforma estrella al dividirla en dos fases. Con todo, los emprendedores españoles experimentarán importantes cambios a partir de enero.

Uno de los aspectos más controvertidos y que, sin duda, más perjudicará a la actividad de las pymes es el final de las deducciones fiscales por la contratación de empleados. Un final, eso sí, con algunos matices. Se acaba la deducción del 20% de los rendimientos netos generados por cada trabajador pero se mantiene, al menos temporalmente, la ‘tarifa plana’ que permite a los autónomos pagar cantidades bastante asequibles en concepto de seguridad social por cada empleado a jornada completa y con carácter indefinido que contraten (unos cien euros mensuales de media).

Más positiva es la situación en el sensible tributo de IRPF. A partir de la próxima semana, los profesionales por cuenta propia dejarán de tener que retener el 21% de las facturas emitidas para hacerlo ‘solo’ un 19%. Dos puntos que, aunque pueden saber a poco, sí que constituyen un alivio significativo tras años de constantes subidas (recordemos que esta rebaja debería haberse aplicado hace ahora un año). Por otro lado, quienes facturen menos de 12.000 euros seguirán teniendo que abonar un 15% de IRPF.

Sobre el cambio en el llamado ‘IVA digital’ es más complejo hacer una valoración positiva o negativa. A partir de enero, todas las ventas efectuadas a través de Internet pasarán a abonar el IVA correspondiente del país de destino. Dicho de otro modo, la referencia ya no será el 21% de IVA que se paga en España sino, por ejemplo, el 19% de Alemania. Por ello, este cambio será bueno o malo dependiendo de los países de destino de las ventas.

Vía: El Confidencial

Foto: stevepb

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