Conviviendo con el riesgo: los retos de quienes invierten en ‘startups’

Se trata de un mercado dinámico y volátil que obliga a los inversores a priorizar los proyectos y las sensaciones sobre las cifras concretas.

startups

Las ‘startups’ han demostrado ser una parte esencial del tejido empresarial de los países desarrollados por su gran capacidad de adaptarse a los cambios y su aparente facilidad para integrar servicios tradicionales con tecnologías punteras. El resultado es un sector muy atractivo para los inversores por el evidente crecimiento potencial que se le presupone. Con todo, también quienes invierten en este tipo de negocios se enfrentan a ciertos riesgos que no pueden pasarse por alto. En Empresayeconomia.es hemos comentado en varios ocasiones los principales hándicaps para los emprendedores y hoy nos centraremos en los retos que afrontan quienes apuestan por ellos.

Unos criterios de inversión diferentes… relativamente

Es habitual pensar que el inversor en ‘startups’ se sirve de unos criterios un tanto diferentes a los que se utilizan en otros sectores. Esto es cierto solo en parte. Efectivamente, estos accionistas valoran especialmente la solidez de los proyectos, su capacidad de innovación y la confianza que transmiten los emprendedores. Asumen por ello unos plazos para rentabilizar su inversión que pueden ser bastante largos, incluso cuando aparentemente la ‘startup’ ha alcanzado ya el éxito. Pero como en todas las inversiones, hay unos objetivos que deben cumplirse.

La volatilidad, principal riesgo

En la consecución de los objetivos previstos se interpone muchas veces una tendencia consustancial al movimiento emprendedor, la volatilidad. Es posible que una idea pase de fracasada a exitosa en cuestión de meses y viceversa. Estudios como los de Startup Genome afirman que solo una de cada doce empresas de esta naturaleza salen finalmente adelante, un porcentaje de éxito discreto y que invita a tomar precauciones. La manera de capear esto pasa por apostar no tanto por una empresa como por un emprendedor, de tal modo que si su primera idea naufraga puede triunfar con la segunda.

En cualquier caso, controlar la volatilidad, si ya es bastante difícil en los negocios consolidados, se antoja casi imposible en las ‘startups’. Muchas de estas empresas no buscan competir en un sector determinado sino que, prácticamente, intentan crear un mercado nuevo (o modificar notablemente alguno ya existente). Al subirse a la ola de la innovación, los beneficios potenciales son inmensos pero también aumentan las probabilidades de no convencer a los consumidores. Por supuesto, hablamos de características que cualquier inversor que se adentra en este mundo conoce de antemano y las asume con normalidad.

¿Cómo se evalúan las inversiones?

Una empresa madura publica sus cuentas generalmente con carácter anual y los inversores pueden ver en detalle cómo ha rendido en el último año y qué cabe esperar en los sucesivos. Esta transparencia también existe en las ‘startups’ pero de un modo un tanto peculiar. La rendición de cuentas se basa sobre todo en la demostración de que se están haciendo esfuerzos para crecer en los mercados. En este punto, las valoraciones de los primeros clientes son incluso más relevantes que la propia facturación.

¿Cuál es la situación en España?

Tras el marco teórico, conviene poner algunas cifras concretas sobre la mesa. En el caso español, no es ningún secreto que el ‘boom’ de las ‘startups’ llegó bastante más tarde que en los países de nuestro entorno y que ello llevó a varios analistas a hablar de burbuja en el sector. Los datos del Mapa del Emprendimiento 2016 indican que el porcentaje de empresas que no logran salir adelante no es excesivamente elevado. En ese año, el 38% de los proyectos tuvieron éxito.

También se aprecia una creciente tendencia a equiparar el número de emprendedores que ponen en marcha su primera idea con el de quienes llevan ya varios proyectos a sus espaldas. En 2016, el 51% de las nuevas ‘startups’ españolas constituían el primer paso de sus promotores en el mercado, mientras que el 49% restante eran, como mínimo, las segundas que estos sacaban adelante. Mucho más sorprendente resulta el reparto de la financiación, con un 54% del capital obtenido mediante recursos propios. La inversión privada (incluyendo ‘crowdfunding’) apenas supone todavía el 15% del total.

El problema de las rondas de financiación

Determinados expertos, caso de la firma de inversión Bullnet Capital, afirman que las rondas de financiación son una fuente mayor de problemas que cualquier otro aspecto de las ‘startups’. Ello se debería a que se aprecia una fuerte desproporción entre las valoraciones de una empresa y la cantidad que finalmente obtiene. Aquí sí que podría atisbarse una burbuja moderadamente importante.

Foto: © alphaspirit

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...