Consejos para que podamos ser mejores oradores en público

Os damos una serie de consejos con los que podréis practicar vuestra capacidad para ser mejores oradores en público.

Ser mejor orador

Si somos emprendedores tenemos que ser buenos oradores en público, porque parte de nuestro éxito va a depender de lo bien que sepamos hablar y convencer a quienes nos escuchan. Un problema frecuente es tener problemas para hablar de forma pública, para dejarnos llevar en un contexto en el cual tengamos muchas personas delante, lo que puede llegar a convertirse en un gran obstáculo para el desarrollo de nuestra carrera profesional. ¿Pero cómo podemos evitarlo? ¿cómo solucionar este inconveniente y sentirnos tan pletóricos cuando hablamos en público que las palabras nos salgan solas y que todo lo que digamos suene convincente?

A continuación vamos a repasar algunos consejos que nos ayudarán a ello y con los que poco a poco notaremos que nos encontramos más a gusto realizando charlas y poniendo a punto nuestra capacidad para la oratoria.

Lo primero que se puede recomendar y que resulta fundamental, no solo en lo vinculado con la oratoria, sino también en cualquier otro tipo de contexto, es que practiquemos. La práctica hace al maestro y nunca nos debemos sentir mal por tener que repetir las cosas una y otra vez. Practicar y practicar hará que poco a poco nos sintamos más convencidos y que estemos más preparados ante los momentos más importantes de nuestra carrera sobre los escenarios. La práctica no solo se aplica a esos primeros días en los que estamos intentando ganar más confianza, sino que también se debe tener en cuenta como un recurso fundamental a posteriori.

Por ejemplo, es clave que practiquemos los discursos que estamos preparando por mucho que ya hayamos hecho muchos de ellos y que incluso los anteriores hayan salido bien. Nunca hay que tirarse al ruedo sin práctica y sin la garantía de que estamos convencidos de que lo que vamos a decir es un buen mensaje y que representa exactamente aquello en lo que pensamos. Por lo tanto, la práctica hará no solo que nos aprendamos bien lo que intentamos decir y que ganemos fluidez, sino que también será una buena herramienta para que nosotros mismos veamos si hay carencias en nuestro discurso o si hay algo que podemos decir que encaje mejor con aquello en lo que estamos pensando. Quién sabe si a base de practicar y de revisar nuestros discursos lleguemos a tener mejores charlas y consigamos impactar de una manera más positiva entre quienes nos escuchen.

discurso

Otro buen consejo, el segundo de los que os traemos, habla de concretar. Es recomendable que no nos vayamos por los cerros, que no improvisemos de una manera que podamos introducir demasiada información prescindible en aquello que decimos. Es recomendable que sumemos anécdotas e información de valor, pero que lo hagamos con equilibrio y evitando todo el relleno que se nota de lejos que es prescindible. Resumir es una de las principales herramientas de quienes destacan en la oratoria, así que nunca tengáis miedo a recurrir a esta técnica por mucho que os dé la sensación de que estáis dejando de lado información que resulta valiosa para lo que necesitan escuchar las personas que estarán entre el público.

Seguimos con un tercer consejo que es usar lo visual. No podemos hacer una presentación dependiendo únicamente de nuestra voz. Podemos tener una voz aterciopelada, suave y melosa, pero por mucho que a la gente le guste oír lo que decimos, tendremos que apoyarlo con imágenes o con recursos visuales que apoyen a que el resultado que obtengamos sea más positivo. Un buen recurso son los storyboards, los gráficos, las escenas o las fotos. Pensemos que si utilizamos recursos visuales es porque queremos darle un estilo más llamativo a lo que estamos contando, así que no dependamos únicamente de los gráficos, dado que terminan siendo de lo más aburridos. Si podemos darle a la narración de nuestra presentación un toque divertido y ameno será exactamente lo mejor que podremos hacer, aunque a veces en este sentido podemos encontrarnos con limitaciones. La paciencia y buscar lo que exactamente encaje mejor en nuestros intereses será infinitamente mejor que lanzarnos al ruedo sin ningún tipo de apoyo visual.

Como cuarto consejo está anticiparse a lo que ocurrirá después de nuestra charla. Un gran error incluso de personas muy preparadas para hablar en público y realizar grandes presentaciones es no acordarse de que después de la charla vendrán las preguntas. Ese es un factor drástico. Cuando terminamos de hablar es el momento de responder. En el público posiblemente habrá muchas personas que se interesarán por lo que hemos contado y que nos harán preguntas de todo tipo relacionadas con aquello que hemos contado. En algunas ocasiones pueden ser preguntas sencillas con fácil respuesta, pero en otros casos es posible que resulten cuestiones más complicadas para las que debamos estar preparados. Como conocemos nuestro caso de forma notable será importante que nos coloquemos en la posición de los oyentes y que pensemos en qué puede ser aquello que nos puedan preguntar.

prepararse

Por último, intentemos no usar folios con el guion correspondiente a lo que queremos contar. A nadie se le pide que tenga una memoria de elefante y que sea capaz de recordar absolutamente todo aquello que se va a decir durante la charla, pero un folio no es la opción recomendable. En sustitución de los folios lo mejor que podemos hacer es usar tarjetas. Las recomendaciones de los expertos incluyen el uso de tarjetas de formato 5×8, dado que resultan cómodas y fáciles de utilizar estemos en la situación en la que estemos sin importar el contexto. Las tarjetas también permiten flexibilidad y dan una facilidad amplia para que practiquemos y que las coloquemos de manera que se pueda disimular que estamos haciendo uso de este apoyo.

Cuando ya hayamos preparado el discurso y tengamos nuestras tarjetas, lo más recomendable es que mientras practiquemos nos grabemos y luego nosotros mismos veamos la grabación para ser críticos y ver en qué nos hemos podido equivocar. Viendo los errores que cometamos seremos capaces de aprender de esos errores que todos cometemos mientras estamos dando discursos, y a partir de ahí solo nos tenemos que esforzar para comenzar a solucionarlos. También es importante que nosotros mismos hagamos transcripciones de los audios que hayamos grabado por cuenta propia y que veamos qué es aquello que podríamos mejorar para un mejor resultado en las charlas.

Como podéis ver, mejorar en la oratoria no es tan complicado como se podría imaginar, pero requiere aplicar una serie de consejos y técnicas que llegarán a que podamos mejorar cada día más. Si practicamos a diario y tenemos en cuenta que debemos ser críticos con nosotros mismos, siempre tendremos más opciones de llegar a tener unos buenos resultados a la hora de la verdad. Lo que hay que pensar es que hasta los grandes presidentes del mundo entero y los altos cargos de todo tipo de empresas llegaron a aprender a hablar en público y a desarrollar sus habilidades para la oratoria. S

Siempre se tiene en cuenta la importancia de la práctica sea el contexto que sea. Y si en algún momento os falla la autocrítica, algo que siempre debemos intentar desarrollar por nosotros mismos, siempre podemos pedir un poco de apoyo a personas conocidas para que nos den su opinión. ¡Pero que sea sincera!

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