Plan Estratégico y CMI

El contar con un Plan Estratégico en la gestión de una organización en el que estén definidos la visión, misión y objetivos estratégicos a lograrse en un determinado periodo, ya no es suficiente, se necesita contar con herramientas sistémicas que ayuden a monitorear la implementación y seguimiento del plan estratégico y controlar sus resultados a través de indicadores como el Cuadro de Mando Integral es por ello que actualmente ambos estan interrelacionados y es la propuesta de este post.

La formulación del Plan Estratégico, herramienta importante dentro de este proceso de planificación se lleva a cabo en las instituciones públicas por lo general con el fin de dar respuesta a las interrogantes de la ciudadanía; sin embargo en las empresas privadas su impulso es diferente llegando a ser una herramienta de planificación y control que contribuye con el fin económico de la compañía; es por tanto, el resultado de un esfuerzo conjunto entre la alta dirección y los empleados, constituyendo la consolidación de los planes de trabajo de los diferentes departamentos de la empresa.

Un Plan Estratégico presenta en su primera parte un Diagnóstico Institucional, el cual es un análisis de los hechos ocurridos y tendencias, contempla además, un diagnóstico del entorno en el cual se mueve la empresa, de su infraestructura, de la gestión administrativa, unidades productivas, situación de los equipos, avance de proyectos, situación financiera, etc.

Hay que tener en cuenta que un planeamiento de este tipo debe representar un esfuerzo para examinar la interacción entre las características particulares de la empresa y el entorno en el cual ésta compite, enfocándose hacia los factores claves para el éxito de la compañía y resaltando las fortalezas y las debilidades diferenciales internas al compararlo de manera objetiva y realista con la competencia y con las oportunidades y amenazas claves del entorno, esto se consigue con un análisis FODA. El análisis FODA (en inglés SWOT), es la sigla usada para referirse a una herramienta analítica que le permitirá trabajar con toda la información que posea sobre su negocio, útil para examinar sus Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas.

Para la aplicación del planeamiento e inclusive de un Cuadro de Mando Integral, el cual puede aplicarse después de haber definido este plan, son importantes estos resultados ya que de él vamos a derivar las estrategias, las que se obtienen de acuerdo a las siguientes interacciones:

Fuerzas internas (F) por externas ventajas.
Debilidades internas(D) por externas debilidades en las áreas mostradas en (F).
Oportunidades externas(O) por externas condiciones económicas actuales y futuras.
Amenazas externas(A) por externas.


Las estrategias que se obtendrían son:

Estrategia FO MAX Potencialmente la estrategia más exitosa que se utiliza.
Estrategia DO MINIMAXI Estrategias para superar debilidades con el fin de aprovechar las oportunidades.
Estrategia FA MAXIMINI por externo uso de fortalezas, para enfrentar las amenazas o para evitar las amenazas.
Estrategia DA MINIMINI por exterior contratación, empresa conjunta.

La visión es la imagen que la organización tiene respecto de sí misma y de su futuro. Es el acto de verse en el tiempo y el espacio, siendo un medio para establecer una identidad común en los propósitos de la organización, para orientar el comportamiento de los miembros frente al futuro que desea construir.

Hay que considerar que los valores, como la honestidad, respeto y responsabilidad, son las líneas de acción sobre las cuales se desarrolla el desempeño operativo y administrativo de la empresa, es importante su difusión dentro de la misma y hacerlos conocer también a nuestros clientes, es por ello que dentro del plan debe figurar una propuesta de valores, la cual al final formará parte de las medidas de desempeño de calidad en un posterior Cuadro de Mando Integral.

Otro aspecto a tomar en cuenta en un planeamiento estratégico y que formará parte del análisis en el Cuadro de Mando Integral son los Objetivos Estratégicos, los cuales representan lo que la empresa pretende alcanzar en el mediano y largo plazo, invirtiendo una determinada cantidad de recursos humanos y materiales.

No quiero dejar de señalar que el contar con un plan estratégico en la gestión de una organización en el que estén definidos la visión, misión y objetivos estratégicos a lograrse en un determinado periodo, ya no es suficiente, se necesita contar con herramientas sistémicas que ayuden a monitorear la implementación y seguimiento del plan estratégico y controlar sus resultados a través de indicadores. Los planes estratégicos por si solos ya no cubren las necesidades modernas de gestión; por lo que un gestión basada en indicadores de medición es más efectiva. Es de señalar que de manera tradicional los modelos de medición del rendimiento se han basado únicamente en los resultados financieros es por ello que la inclusión de indicadores no financieros relevantes que reflejen los objetivos estratégicos a corto, mediano y largo plazo, de una organización (por ejemplo la satisfacción de los clientes, preferencias y aceptación de nuevos productos, moral del personal, tiempos ciclo, calidad, innovación, flexibilidad) es de suma importancia dentro de la empresa para poder realizar una toma de decisiones adecuada y control.

La herramienta denominada Balanced Score Card – BSC o Cuadro de Mando Integral –CMI permite racionalizar la elección de indicadores a partir de una modelación de la realidad organizacional, aunque el diseño del mismo, como el de cualquier sistema de información, dependerá de múltiples variables, y podrá tener diversos grados de sofisticación y formalización. Este cuadro de mando permite mostrar los diferentes indicadores (financieros y no financieros) como un conjunto de objetivos y medidas claramente vinculados y coordinadas, ya que deben reflejar las relaciones causales (causa – efecto) tendientes al logro de los objetivos de la compañía.

El Cuadro de Mando Integral es más que un sistema de medición táctico u operativo, las organizaciones innovadoras lo están utilizando como un “sistema de gestión estratégico”, para gestionar sus estrategias a largo plazo, es decir, para llevar a cabo procesos de gestión decisivos tales como: aclarar y traducir la estrategia para transformar la misión en visión, comunicar y vincular los objetivos estratégicos e indicadores, planificar, establecer objetivos y alinear las iniciativas estratégicas e incrementar la realimentación y formación estratégica.

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