Los fondos libres de inversión tienen los días contados en España

Más conocidos como Hedge Funds, un producto que surgió durante finales de la década de los 40 de la mano de A.W. Jones, se trata de formas de inversión que combinan inversiones a corto y largo plazo con el fin de afrontar con mayor seguridad las variaciones en las cotizaciones del mercado.

Más conocidos como Hedge Funds, un producto que surgió durante finales de la década de los 40 de la mano de A.W. Jones, se trata de formas de inversión que combinan inversiones a corto y largo plazo con el fin de afrontar con mayor seguridad las variaciones en las cotizaciones del mercado.

Durante los últimos meses las polémicas que han saltado a la palestra desde las bolsas de todo el mundo por la quiebra de entidades financieras y de inversión han puesto en cuestionamiento los modelos de rentabilidad en los que los clientes a nivel global habían confiado durante las últimas décadas, sobre todo en Europa y en los Estados Unidos.

Los fondos libres de inversión se han caracterizado por norma general por ser gestionados a partir de empresas de inversión privadas que invertían a través de diversas sociedades que cobraban sus comisiones únicamente a partir de la rentabilidad obtenida, por lo que para entrar a formar parte de ese “club” era imprescindible una inversión mínima de mucho capital, lo cual hizo que numerosas entidades, al disponer de la ventaja de no tener que rendir cuentas en público de sus gestiones, diseñaran estrategias sumamente arriesgadas que en ocasiones llegaron incluso a rozar la alegalidad, y en otras muchas, a realizar directamente actos ilegales, como la empresa de Bernard Madoff con el fraude de tipo Ponzi.

Incluso hoy en día, pese a los numerosos escándalos en los que se han visto envueltos este tipo de fondos, ningún país ha intervenido para su regulación y siguen operando con numerosa libertad en las bolsas de todo el mundo. Algunos analistas confiaban en que, tras la reunión para la refundación del capitalismo en los Estados Unidos, se alcanzaría un acuerdo entre los países más importantes en la esfera internacional económica para lograr regular de manera correcta y con un intervencionismo mínimo este tipo de inversiones. Sin embargo esto no sucedió, y ahora los mercados de valores continúan aún a merced de que a nadie se le ocurra utilizar estrategias arriesgadas o promover actos ilícitos para obtener una altísima rentabilidad a corto plazo.


Tradicionalmente los fondos libres de inversión también se han caracterizado por promover el apalancamiento agresivo. Los inversores reducían con frecuencia la inversión inicial y así conseguían por norma general aumentar la rentabilidad. Sin embargo, este tipo de prácticas también ha contribuido a aumentar el riesgo de las inversiones, ya que podrían llegar a desencadenar situaciones de insolvencia o incapacidad económica, al reducir la flexibilidad de la inversión al máximo posible.

Pero por si estos riesgos no conseguían amedrentar a la mayoría de los inversores que apostaban por los hedge funds, todavía se encontraba uno aún mayor y muy habitual también entre los expertos en obtener rentabilidad a partir de este método: la venta corta.

A través de este sistema, la empresa, en representación del inversor, traspasaba las inversiones a un tercero, adquiriendo así una obligación de volver a comprarlos una vez cumplido el período estipulado, arriesgándose por tanto a ganar o perder en función de las variaciones en la cotización entre la fecha de cesión y la de recompra. Con este método se pretendía especular a lo grande, vendiendo en los momentos de mayor alza en las cotizaciones y comprando una vez el producto había caído en picado en poco tiempo.

Con este tipo de estrategia, no fueron pocos los inversores que llegaron a perder incluso más del total de dinero que quisieron arriesgar, ya que en ocasiones el precio de recompra llegó a ser incluso muy superior al que ellos pagaron en un inicio para adquirir los títulos.

Los analistas consideran que este tipo de estrategias de inversión libre contribuyeron en mayor medida incluso que las famosas hipotecas subprime a colapsar el mercado de valores en todo el mundo; cuando los inversores que optaron por la especulación descarada comenzaron a llenar el mercado de títulos que no tenían valor alguno, la demanda de compra comenzó a derrumbarse en picado y sin frenos, lo que provocó que, llegado el momento, hubiera en circulación una enorme cantidad de títulos que, sin embargo, al no tener valor, representaban una mísera cantidad de dinero en los mercados, provocando de esta manera reducciones espectaculares en las operaciones de negocios y con ello una reducción en la inversión considerable.

Durante los últimos meses, aproximadamente una veintena de entidades financieras han optado por retirar del mercado sus servicios de fondos libres de inversión para los clientes, lo que ha colocado a quienes aún siguen ofreciendo este producto en una situación muy difícil.

Los expertos constantan que sobre todo a raíz de la salida a luz de la estafa realizada por Madoff, los clientes han dejado de confiar definitivamente en cualquier tipo de fondo de inversión privado y en la actualidad únicamente desean adquirir la deuda pública del Estado, una inversión siempre segura en tiempos difíciles, y que nunca quebrará, aunque a través de la misma obtendrán mucha menos rentabilidad.

El perfil del inversor español ha pasado en los últimos años de ser uno de los clientes con más ganas de riesgo para obtener una alta rentabilidad – por ejemplo invirtiendo en construcción durante la última década en grandes cantidades, incluso algunas de las mayores fortunas de España tomaron parte de ello -, aún sabiendo los riesgos que ese tipo de inversión contraían, sin importarle incluso la explosión de la burbuja inmobiliaria que ya se venía anunciando desde hace muchos meses, a ser uno de los inversores más conservadores a nivel europeo.

Los grandes bancos españoles – Santander y BBVA – también se vieron duramente golpeados por los escándalos que se han sucedido desde el Caso Madoff, y ambas entidades optaron por retirar también de sus servicios las ofertas de fondos de inversión libres, algunos como BBVA incluso optaron por reducir su plantilla de empleados en las inversiones alternativas, para intentar de esa forma verse afectados lo mínimo posible.

El futuro de los hedge fund en España es nulo, prácticamente a diario se suceden las entidades financieras y de inversión que retiran del mercado las inversiones de este tipo. El mercado ha conseguido de esta manera suplir la falta de regulación que los gobiernos de todo el mundo han optado por llevar a cabo en estos fondos, y los inversores tampoco se ven en absoluto dispuestos a volver a confiar su dinero con fines especulativos a corto plazo, a riesgo de que se puedan repetir casos como el de Madoff.

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