La industria automovilística mundial con los ojos puestos en Detroit

Durante los últimos años, las novedosas operaciones y presentaciones de Ford y General Motors ayudaron a hacer de Detroit un Salón Automovilístico importante y muy relevante a nivel internacional.

Durante los últimos años, las novedosas operaciones y presentaciones de Ford y General Motors ayudaron a hacer de Detroit un Salón Automovilístico importante y muy relevante a nivel internacional.

Sin embargo, pasan los meses y cada vez es más creciente la preocupación de los fabricantes de automóviles, que empiezan a rumorear entre ellos que los problemas actuales en la industria en los Estados Unidos acabarán afectando también a sus plantas de producción y a sus concesionarios de ventas de más éxito en Europa, Asia e Hispanoamérica.

Los expertos advierten en diversos medios de comunicación durante las últimas semanas que los efectos indirectos de posibles expedientes de regulación de empleo y colapso de producción en algunas partes de Estados Unidos serían los desencadenantes de graves reestructuraciones de producción en el resto del mundo. Cualquier señal de debilidad entre algunos de los mayores fabricantes históricos como Ford o General Motors – y últimamente tienen bastantes señales de debilidad -, podría provocar despidos en importantes empresas de automóviles como Mercedes o Toyota, que se verían obligados a repensar no sólo sus cadenas de suministro en Estados Unidos, sino en todo el planeta.

Durante los últimos meses – sobre todo a partir de finalizado el verano -, el mercado de automóviles ha visto cómo las ventas bajaron en casi un 30% de media en los países de la Unión Europea, en Estados Unidos hasta bien entrado el otoño no se habían comenzado a notar los efectos, pero en la actualidad cada día las ventas son menores, y los automóviles de alto standing comienzan a resentirse a causa de la crisis.

El hecho de que cualquier empresa automovilística acabe derrumbándose a causa de esta crisis global no sería ninguna victoria para nadie, ya que se generaría un desorden monumental en la reestructuración del mercado de la industria automovilística a nivel mundial.



Por ejemplo, durante la mitad del año 2008 las empresas que poseen General Motors y Ford eran rentables en el mercado automovilístico de la Unión Europea. Sin embargo, los beneficios obtenidos a partir de las ventas en este mercado no representan ni de lejos lo necesario para que puedan estructurarse de manera independiente a las centrales que poseen ambas multinacionales en los Estados Unidos, de esta forma, resulta imposible que puedan “sobrevivir” por su propia cuenta, con lo que se ven arrastradas junto con sus sedes a la crisis de mercado.

Es por ello que las empresas como General Motors están considerando seriamente reestructurarse a fondo para poder lograr que sus filiales puedan sobrevivir de manera prácticamente independiente en el mercado europeo. Sin embargo, otros fabricantes de automóviles son totalmente reacios a la hora de aplicar esta serie de medidas, dada la holgura de las ventas en el mercado europeo, totalmente dominado por Renault, Mercedes o Fiat. A esto hay que sumar el hecho de que los clientes tienen, desde principios del verano, un limitado acceso a los créditos bancarios, a causa de la crisis mundial, con lo que se ven inhibidos de adquirir nuevos automóviles.

Los analistas consideran que la falta de unanimidad en la toma de decisiones estratégicas en el mercado de las empresas de la industria automovilística representa una agudización de la crisis en el sector, ya que si ambos se aferran de forma desesperada por sobrevivir en el mercado tomando decisiones antagónicas, jamás podrán contribuir a salvarse del hundimiento y caerán sin remedio.

Sin embargo, durante los últimos meses, empresas como Opel, una de las filiales alemanas de General Motors, se han visto seriamente perjudicadas a causa de la crisis mundial económica, lo que ha comenzado a poner nerviosos a algunos de los máximos encargados de la empresa en Europa, iniciando nuevos debates sobre qué estrategia tomar en el futuro para reestructurar la empresa.

La mayoría de los analistas considera muy improbable que una empresa como Opel pueda sobrevivir como si se tratara de una compañía independiente, si es que General Motors tomara la decisión de aplicar esa medida para evitar una posible quiebra de algunas de sus filiales. La solución más viable podría consistir en combinar la totalidad del capital de General Motors en el exterior, que produce en la actualidad de tres a cuatro millones de automóviles anualmente.

Mientras que las ventas caen en picado y sin descanso tanto en Estados Unidos como en Europa, en esta ocasión la situación ha dado un giro en la pauta habitual, ya que hasta ahora la fuerza de ventas en algún determinado mercado siempre había logrado compensar la debilidad en otro. Los mercados fuera de las sedes de las empresas en general han resultado ser hasta ahora mucho más estables, en parte porque los gobiernos siempre mantuvieron estables los precios de los combustibles a través de ir imponiendo de forma regular fuertes impuestos en los mismos.

La tendencia más habitual es que, cuando las ventas se ven reducidas en los Estados Unidos, Europa consiga equilibrar la balanza de beneficios y con ello la estabilidad de cualquier compañía, y viceversa.

De hecho, algunas empresas como Chrysler han ido a peor debido a que han concentrado la mayor parte de sus negocios cerca de sus sedes y han limitado al máximo el mercado en el exterior. Chrysler tenía una amplia base en Alemania mientras fue filial de Dailmer entre 1998 y 2007, sin embargo en la actualidad la mayor parte de su mercado se ha concentrado en América del Norte, por lo que se ha visto muy duramente golpeada a causa de la reducción en las ventas.

Durante toda su historia, Ford ha tendido a ser más fuerte en el mercado de Europa que en norteamérica, mientras que General Motors ha tenido más éxito en China que en el resto de mercados. Durante los últimos años ambas empresas han disfrutado de un fuerte aumento de ventas y beneficios en el mercado de América del Sur, sobre todo en la mayor potencia emergente de la región: Brasil.

Si General Motors hubiera confiado en concentrar la mayor parte de su negocio en el mercado de la Unión Europea, se habría derrumbado en las últimas décadas, ya que en la región ha visto cómo sus ventas caían en casi un 40 por ciento durante los últimos años.

Nada pinta con optimismo para el mercado de la industria automovilística en el futuro, ya que cada fabricante está optando por decisiones contradictorias y muy variables en poco tiempo, no existe un consenso sobre cómo afrontar la actual bajada de ventas a nivel global, y todo apunta a que durante los próximos meses comenzaremos a ver cómo algunas compañías históricas van comenzando a desaparecer.

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