La importancia de ser precavidos con nuestro stock

Los negocios tienen que tener un volumen de stock listo para salir del paso ante posibles incidencias no previstas.

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Si tenemos un negocio y producimos un tipo de producto concreto que requiera pasar por unos procesos de fabricación correspondientes, siempre deberíamos tener control absoluto sobre la gestión del stock. Para ello hay diversas herramientas y sistemas que podemos usar a nuestro favor de manera que ocurra lo que ocurra estemos preparados para satisfacer el volumen de demanda que tenga el mercado.

Recientemente se ha producido la crisis del coronavirus, que comenzó en China, se extendió a otros países de Asia y de momento ya se encuentra en una gran cantidad de lugares del mundo. Poco después del inicio se disparó la venta de mascarillas en los principales países de Asia afectados por el virus. Luego otros países comenzaron a sufrir la misma gran demanda, en parte porque los ciudadanos chinos afincados en estos lugares adquirían estos productos para enviarlo a su nación. En poco tiempo el stock de mascarillas se agotó y las tiendas quedaron desiertas por mucho que la mayoría de comercios hubieran impuesto límites para que los paquetes de mascarillas se compraran con responsabilidad (por ejemplo, solo 1 unidad por persona).

Ante esta situación las tiendas se han quedado sin stock y muchos ciudadanos se arriesgan a contraer el virus al no utilizar mascarilla mientras se encuentran en la calle. Y el problema lo han tenido las empresas fabricantes de mascarillas, que no han previsto que esto pudiera ocurrir y se han encontrado con problemas de stock.

Esto, en general, es algo sorprendente. Si una empresa se dedica a la comercialización de un producto que tiene una demanda estable a lo largo del año, pero que sabe que puede llegar a despuntar si se produce un tipo de incidente específico, debe estar preparada para esa eventualidad. En lugar de ello, los fabricantes de mascarillas piden tiempo para poder producir más unidades y tienen sus fábricas y talleres trabajando de manera incansable para poder tener disponible stock con el cual satisfacer la demanda del mercado. Pero tratándose de algo que podría ser necesario antes o después y que sobre todo no juega con un problema de fechas de caducidad., lo que deberían hacer los fabricantes sería disponer de un stock de apoyo como medida preventiva.

La importancia de ser precavidos con nuestro stock

Al fin y al cabo, como indicamos, hablamos de un producto no perecedero. De contar con este stock se podría haber enviado a los distribuidores de inmediato al producirse la alarma y mientras tanto tener las máquinas, como ya están en la actualidad, trabajando para la siguiente remesa. Lo que perdemos si no tenemos esta previsión es no solo ventas, porque este tipo de situaciones disparan las unidades vendidas, sino el estar ahí para el público, al cual se le puede calmar en gran medida dándole las herramientas necesarias para «luchar» contra la adversidad. Ya se ha dicho que algo poco recomendable para enfrentarnos al coronavirus es el estrés y lo que está ocurriendo es que la sociedad se está estresando por el riesgo de no disponer de mascarillas y botellas de alcohol para limpiarse las manos. Los fabricantes de estos productos deberían tomar nota para que la próxima vez puedan responder de inmediato a las peticiones que le haga el mercado.

Por ello nosotros, teniendo en cuenta las particularidades de nuestro negocio, tendríamos que estar preparados para prevenir de esta manera. Un estudio del mercado, del mundo o de la sociedad y de cómo se utilizan nuestros productos nos ayudará a plantear posibles escenarios y situaciones en las que podamos alterar nuestro ritmo de distribución. La intención será estar preparados para cubrir todos los sucesos que se puedan llegar a dar, para responder a lo que el mercado necesite y así mantenernos activos dando apoyo al público. Por supuesto, una mayor demanda del mercado también es algo positivo para nuestros beneficios, por lo que tenemos que ver estos casos como situaciones en las que todo tiene que funcionar de una manera coordinada para que las sensaciones sean positivas a todos los niveles.

Eso sí, tal y como es necesario que seamos precavidos y que podamos responder a las necesidades que tenga el mercado, también tenemos que ser conscientes de los niveles y límites que tiene nuestro producto. Es decir, no habrá que multiplicar de forma exagerada la producción, especialmente si el producto que fabricamos tiene fecha de caducidad o algún tipo de limitación temporal. Tomar la decisión correcta en cada caso no es sencillo y no es algo que podamos hacer tomando como ejemplo algo que haya hecho otro negocio con anterioridad. Por eso este tipo de decisiones se tienen que tomar con calma, paso a paso y teniendo en cuenta muchos factores que nos lleven a hacer lo correcto.

Y si en algún momento la situación nos supera, lo que tendremos que hacer será aprender de ello para que no vuelva a ocurrir en el futuro.

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