La idea de producto enmarcada en el Marketing

Para colocar un producto en el mercado existen una serie de pasos, los cuales contemplan primero la aceptación del cliente, al idea es ir respondiendo una seria de preguntas ¿cómo es el producto o servicio?, ¿a qué público se dirigirá?, ¿cómo se va a distribuir y a qué precio? ¿Y, por último, cuál será la forma de publicidad que se desarrollará?, luego de ello habrá que probar el mercado y encontrar nuestros clientes.

Vamos a trasladarnos en el tiempo e imaginar que estamos en 1920 con la intención de vender una computadora, un producto que en esa época nadie conoce ni entiende. Lo más probable es que la gente no le compre ni un producto, puesto que más acostumbrados están a las máquinas de escribir y además las entienden.

Clientes diferentes buscan alternativas diferentes – imagen de Wikimedia, autor: David.Monniaux.

Algo similar ocurrió con la primera computadora de escritorio, enfrento el ataque de sus opositores y de aquellos que decían que el sistema era incomprensible; sin embargo hoy por hoy se venden millones de ordenadores de todas las formas y tamaños, situación que ha creado grandes millonarios y empresas de talla mundial y todo gracias al trabajo de Jobs y Wozniak, que empleando tecnologías pre-existentes, diseñaron la primera computadora para uso masivo: la Apple I.

Lo importante, entonces, es satisfacer una necesidad aunque todavía esté oculta. A este proceso se le llama concepción del producto.

¿Cuántas de las cosas que compramos son realmente necesarias para vivir? Automáticamente nos respondemos a nosotros mismos y decimos: la comida, un techo propio, el vestido, una que otra comodidad como la información, en suma muy pocas cosas. Sin embargo, compramos muchas otras que nos provocan, gastamos en ropa de moda, en algún hobby (como las maquetas en mi caso), adquirimos un Mp3 o un iPhone. Si nos detenemos a pensar, en realidad, estos productos no son indispensables, podemos prescindir de la mayoría de ellos o emplear cosas alternativas más económicas.

¿Alguien creó la necesidad o las personas ya la tenían? Lo cierto es que existen productos que antes no eran necesarios y que ahora forman parte de nuestra vida. Lo importante es que alguien los creó, los comercializó y ahora tiene una empresa y seguramente gana mucho dinero. ¿Cómo? Ésta es la interrogante que debo responder en este artículo.

Inicie su plan de marketing con una fase exploratoria: visite lugares que vendan un producto similar al que usted ofrecerá. Compre ese producto, pruebe y observe quienes lo consumen. Una vez finalizada la fase de exploración o investigación, viendo a los demás posibles competidores y su oferta, debemos redactar cual sería para nosotros nuestro “producto ideal”, aquel que supere a la competencia ya sea por su diseño o por sus ventajas competitivas. La idea es lograr una descripción detallada del mismo, la cual servirá de base para su fabricación.

Una manera de promocionar el producto – Foto cortesía PicApp Autor: GettyImages

Para que tengan una idea les muestro un ejemplo sencillo, imagínese que deseo vender un servicio: Sándwich al paso de tiritas de calamar, la descripción de la concepción de su servicio podría ser: «Nuestro servicio consiste en vender Sándwich al paso de tiritas de calamar de manera rápida, muy higiénica y sólo para llevar. Le pondremos un poco de salsa picante (algo ligero), serviremos porciones abundantes y daremos un excelente trato al cliente, que sólo será de clase media”.

Ahora el siguiente paso de nuestra idea es describir dentro de la misma que es lo que pensamos cobrar por nuestro producto “El precio estará por debajo del que cobran otras Pymes similares que atienden clientes en sus locales. No venderemos otros productos de mar ni otros platos y agregaremos como cortesía una porción de caldito de pescado. Estos sándwich pueden ser entregados a domicilio en un tiempo máximo de 15 minutos en zonas aledañas a nuestra sede central. Nuestra forma de hacemos conocidos será a través de Internet y por supuesto gracias al excelente trato al cliente que daremos, es decir, por el sistema de recomendaciones».

Como vemos, aquí se han respondido varias inquietudes: ¿cómo es el producto o servicio?, ¿a qué público se dirigirá?, ¿cómo se va a distribuir y a qué precio? ¿Y, por último, cuál será la forma de publicidad que se desarrollará?

Una vez descrito el producto, en el caso del ejemplo, debemos hacer una prueba del mismo en el mercado, para ello se contempla la fase de “degustación”, por medio de la cual se preguntará a un grupo de personas con características similares al sector al que se dirigirá, si le interesaría pagar tal precio por un producto como ese sándwich. Muchos empresarios se equivocan en este punto pues creen que su idea es sensacional, dejando de lado la opinión previa de los clientes potenciales, creen que la gente se interesará por el producto o servicio en el que pensaron. Por ello, antes de lanzarse a la piscina y comenzar a gastar dinero en infraestructura, conviene hacer una primera rueda de opiniones en torno al producto que se ofrecerá.

La respuesta siempre la tiene el cliente o el posible cliente. Entonces hay que preguntarle, darle a probar el producto y escucharlo siempre.

¿Quiénes podrían ser nuestros clientes?

El proceso de determinar quienes serán los clientes se conoce como selección de mercado o segmentación de mercado, consiste en reconocer qué pueden tener en común todos los que van a comprar el producto y encontrar qué los hace iguales.

En segundo lugar, hay que determinar cuál es el alcance o el área geográfica que se puede atender, ello depende de nuestra capacidad económica, la inversión inicial que se pretende ejecutar y el tipo de producto (mucho tiene que ver si es perecible o no). Esto es importante porque le ayudará a identificar claramente cuáles son las necesidades de sus clientes y a pensar cómo mejorar su publicidad y su Marketing utilizando mejor los recursos que tiene y buscando dónde y cómo crecer.

Por último, es indispensable determinar si el segmento al que pretende dirigirse está dispuesto a pagar los precios que usted considera que van a ser rentables para su negocio.

La prueba del producto.

Usted debe juntar a personas pertenecientes a su público seleccionado y preguntarles, con el mayor detalle posible, si les interesaría este producto y si les gusta (para eso lo mejor es darles a probar una muestra). Esto se puede hacer mediante reuniones con grupos de personas que tengan las características de quienes van a ser sus clientes o haciendo un convenio con algún Super Market para organizar degustaciones. De esta manera, tendrá oportunidad de escuchar sus críticas y sugerencias. Otro tipo de productos podría justificar la aplicación de encuestas, investigación de mercados, sondeos de opinión, o entrevistas individuales en profundidad.

Promocionando un producto – Foto PicApp Autor: GettyImages

La prueba del producto permite que el posible cliente le diga si le gusta su sazón, le interesa los beneficios  o si prefiere el sistema de reparto domiciliario u otro diferente.

Una forma de seleccionar quien probará el producto se basa en las posibilidades de dividir o escoger a su público, las cuales pueden ser varias, por ejemplo podemos seleccionarlos de acuerdo a su distribución geográfica, es decir por distritos, por regiones e inclusive, por barrios o cuadras, de acuerdo al ámbito que debemos abarcar. Otra forma es segmentarlos demográfica o psicológicamente, por sus estilos de vida, por sus estilos de vestir, por sus actitudes o comportamiento frente al producto.

La idea final es ésta: escoja bien a su posible cliente, sepárelo de los otros y acérquese a él para saber qué opiniones tiene respecto al producto que le está ofreciendo.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...