Jinn, otra startup de españoles que se desmorona con los años

Jinn es una empresa que gestionaba repartos a domicilio y que ha terminado cayendo en la desgracia absoluta.

Jinn es una startup en desgracia

Hay mucho que aprender de las startups que triunfan y terminan acabando en bancarrota. De sus errores es posible que aprendan otros emprendendores y que así no se repitan los errores. Sobre Jinn, la startup de las entregas a domicilio, se ha escrito mucho desde que en los últimos días se desvelara que habían llegado a una situación crítica incluso en sus oficinas de Londres, que seguían abiertas aún después de haber echado la persiana en sus demás mercados, hasta España. En la capital británica la empresa ha pasado de tener 120 empleados a 10, lo que ha sido denominado por algunos ex-empleados como una auténtica carnicería.

Jinn nació con buenas ideas y con mucha financiación. Se puso en manos de un grupo de jóvenes emprendedores españoles tanto dinero que era fácil que naciera un negocio inicialmente rentable. Lo difícil viene luego, cuando tienes que mantenerlo, gestionarlo y ocuparte de que llegue a convertirse en la empresa que ha sido merecedora de esa enorme inversión. Es ahí donde Jinn se encontró con demasiadas dificultades y no contó con que ellos no fueron los únicos que tuvieron la idea de ofrecer un servicio de reparto a domicilio.

Uno de los motivos del batacazo sonoro que ha sufrido Jinn se encuentra en cómo los repartidores, el alma de este tipo de empresa, se han manifestado en su contra.

Ha pasado lo mismo que le ha ocurrido a Deliveroo, que las condiciones de los repartidores no han sido satisfactorias para ellos desde el principio y se han puesto en huelga para intentar que se mejoren sus condiciones. Y esto no es un fallo realmente de Jinn, puesto que lo que no se entiende en algunos negocios como este es que si bien las condiciones de los repartidores quizá no sean idóneas, en realidad el negocio no da para mucho más si se piensa en buscar una alta tasa de beneficio. De donde no hay, no se puede sacar.

Los propios ex-empleados de Jinn no están tan enfadados con la empresa como se podría imaginar y apoyan la teoría de que uno de los grandes problemas está en la unidad de repartidores. Otros expertos analizan la situación y entienden que simplemente Jinn se ha encontrado con un muro de demasiada competencia y con la necesidad de reconducir su negocio. La idea del “lo repartimos todo” es buena, pero no sólida si depende de las necesidades de las personas de a pie.

Vía: El Confidencial

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...