Innovar para rellenar los huecos que faltan en el mundo

Innovar y pensar en ideas nuevas nos puede ayudar a convertirnos en emprendedores de gran éxito.

Innovar para triunfar

¿Cómo se crea un emprendedor? ¿cuándo podemos tomar la decisión de que nos queremos ir a la aventura con nuestro propio negocio? ¿cuál es el mejor momento? seguro que si en algún momento os habéis planteado emprender, dejar vuestro trabajo de oficina e intentar triunfar con una buena idea que ha salido de lo más profundo de vuestro interior. ¿Pero cómo hacerlo? ¿cuál es el secreto de algunos de los profesionales de éxito que han triunfado en el emprendimiento? Muchos dicen que lo que hay que hacer y pensar muy claro es en innovar.

La innovación como herramienta para que podamos emprender suele ser una buena idea. Muchas personas que hoy en día están triunfando o que al menos pueden mantener un buen nivel de vida gracias a una de sus creaciones, un día dijeron basta a su día a día rutinario y se decidieron a apostar por algo diferente. El consejo que dan algunas de estas personas es que “busquemos algo que no encaje, algo que falte en el mundo”. Para innovar con éxito una base que nunca debemos olvidar es que realmente debe tratarse de una innovación, dado que hay ocasiones en las que nuestra mente nos confunde evadiéndonos de la realidad y haciéndonos pensar que hemos tenido una idea innovadora cuando en realidad está relacionada con algo que ya existe.

Lo que queremos decir con esto es que no lleguemos a la conclusión de “voy a inventar una herramienta que sirva para taparte de la lluvia”. Pensemos bien antes en si algo existe, en si tiene una solución lógica que se haya extendido y hagamos un buen estudio del mercado.

A todos nos gusta imaginarnos dentro de una de esas largas sesiones de invención que hizo Homer en Los Simpson hasta que inventó el soporte para su silla. Nos va eso de pensar en sacar el martillo, las herramientas, el lápiz o cualquier otra cosa y ponernos a inventar cosas. Pero hay que estudiar y analizar bien el mundo y lo que nos rodea antes de que lleguemos a esa conclusión llena de genialidad que nos ayudará a destacar entre los demás inventores y emprendedores. Así es como podremos saber, primero, qué es lo que necesita el mundo. ¿Qué es eso que no encaja porque resulta que aún no tiene una solución o un elemento de apoyo que lo haga más sencillo o provechoso? Eso es lo primero que debemos pensar.

Innovar

Mientras tanto, en paralelo, no está de más que pensemos en si ese algo en lo cual estamos pensando, como decíamos, ya existe. Si no tenemos indicios de ello aún nos quedará, en una segunda fase, la tarea de comprobar en profundidad si hay un producto ya creado para esa misma finalidad. Y si llegamos a confirmar que no es así, tendremos un tercer paso en el cual habrá que comenzar a trabajar. Por supuesto, antes de ello nunca está de más que compartamos nuestra idea, previamente registrada para evitar sorpresas, con amigos o familiares que nos puedan dar su opinión. Esto servirá para limar pequeños detalles del concepto y que así pueda resultar en una idea más generalizada y que pueda obtener un mejor recibimiento.

Dentro de este contexto ya es importante que tengamos en cuenta que innovar, a veces, es un concepto por el cual podemos sentirnos decepcionados respecto a las opiniones de los demás. Hay todo tipo de genios, inventores y emprendedores, que en algún momento de sus carreras fueron tildados de locos, de tener poca visión o de equivocarse estrepitosamente en sus planteamientos. Y aún así, llegaron a comprobar, en mayor o menor medida, que sus ideas podían resultar útiles para la sociedad. Es necesario ser conscientes de que no existe una opinión global que se extienda de forma unánime entre todas las personas. Por muy innovador que sea nuestro producto o idea, seguro que habrá personas que no la acepten y que renieguen de ella. Es parte del riesgo que se atribuye a ir contracorriente y a hacer cosas que se salen de los cánones establecidos. Por ello siempre es conveniente recordar cuál fue el motivo que nos llevó a comenzar este trabajo y porqué creíamos en su momento, y debemos seguir creyendo, que es algo necesario para las personas o la sociedad en general.

La innovación puede ser un camino complicado, sacrificado, poco valorado y solitario. En ocasiones podemos sentirnos perdidos, abandonados, con la sensación de que estamos invirtiendo el tiempo en algo que no nos llevará a ninguna parte, porque inicialmente no veamos resultados inmediatos. Nunca se dijo que innovar fuera fácil, pero hay que ser tenaces y trabajar con ahínco con la intención de materializar aquello que hayamos llegado a ver tan claramente en nuestra cabeza. Por ello compartimos con vosotros un poco de nuestra energía positiva y os mandamos un mensaje: no estáis solos, sufrimos y celebramos por igual vuestro camino.

Foto: rawpixelEngin_Akyurt

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